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Incendio en una vivienda del municipio de El Espinar originado en una chimenea en 2021. / E. A.

Durante este año 2022, dos personas han fallecido por la inhalación de monóxido de carbono y otro medio centenar han resultado afectadas. Por ello, la Agencia de Protección Civil y Emergencias de Castilla y León recuerda, una vez más, la importancia de adoptar medidas de prevención, especialmente con los sistemas de calefacción por combustible vegetal, para evitar este tipo de intoxicaciones por gas.

En más del 60% de los casos de intoxicación por monóxido de carbono que ha gestionado el centro de emergencias Castilla y León 112 este año, el origen del gas procedía de sistemas de calefacción con combustibles vegetales como el carbón, el cisco, la leña y, en mucha menor medida, pellet. La principal recomendación que puede hacerse para evitar la concentración del gas es que se mantenga siempre ventilada la estancia en la que se coloque una calefacción de este tipo, bien sea dejando abierta una puerta o una rendija en la ventana que permita la circulación del aire puro. Además, es del todo punto desaconsejable colocar este tipo de calefacciones en los dormitorios.

En el caso de las instalaciones de gas, hay que asegurarse de que todos los equipos de calefacción están instalados correctamente y de realizar las revisiones periódicas por parte de un profesional cualificado. Cuando los aparatos estén en funcionamiento, es importante verificar que la llama que emiten sea del color adecuado (cuanto más azul sea ésta, más perfecta es la combustión).

También puede resultar peligroso utilizar equipos portátiles como hornillos, barbacoas, etc. que queman combustible en el interior de espacios cerrados. Se deben revisar además las chimeneas y los conductos de ventilación antes de comenzar la temporada de frío y después de los episodios de nevadas.

El peligro estriba en que tiene su origen en un gas, el monóxido de carbono, que es prácticamente imposible de percibir por los sentidos, puesto que no tiene olor y es invisible. Por eso, la única manera de detectar la irrupción de este gas venenoso son los síntomas que provocan en el ser humano, entre los que pueden citarse la aparición súbita de dolor de cabeza de intensidad progresiva, mareos, desorientación, náuseas y vómitos, sensación de hormigueo, dolor general e incluso desvanecimientos. Son útiles los sensores que detectan la presencia del gas.

En caso de ser víctimas de una intoxicación por monóxido o de encontrarse en una vivienda en la que hay una concentración alta de este gas, lo primero que hay que hacer es abrir las ventanas para permitir la entrada de oxígeno que ventile el ambiente, contactar con el centro de emergencias 112 para solicitar ayuda y, finalmente, y si resulta posible, alejar a las personas afectadas de la fuente de origen del gas.

Incendios

También el Servicio de Prevención y Extinción de Incendios del Ayuntamiento de Segovia advierte todos los años del riesgo del mal uso de chimeneas y braseros, calderas e instalaciones de gas, por la acumulación de monóxido de carbono y por el riesgo de incendio.

Para evitar este último, aconseja revisar, cada año, las chimeneas, limpiando los tiros y comprobando que no estén en contacto con madera, ni tengan fisuras los tabiques.

También es recomendable disponer de un detector de incendios y un extintor portátil a mano y no colocar alfombras, ropa o muebles cerca del fuego.