El féretro con los restos mortales de Ramón Escobar fue recibido por familiares y representantes de las instituciones de la ciudad en la Plaza Mayor. / Kamarero
Publicidad

La noticia ha corrido enseguida por toda Segovia, en pocos minutos se ha convertido en el comentario que pasa con rapidez de unos a otros desde el mercadillo de la Plaza Mayor a las terrazas de la avenida del Acueducto y, en escasas horas, de barrio a barrio: el exalcalde Ramón Escobar, que gobernó la capital con las siglas del Partido Popular entre 1991 y 1999, ha fallecido a los 83 años. Inmediatamente el Ayuntamiento ha decretado en su memoria luto oficial en la ciudad y, dando curso al Reglamento de Honores y Distinciones, y con el consentimiento de la familia, organizó un velatorio en el Antiguo Salón de Plenos que se ha prolongado hasta las 21 horas y continuará mañana de 10 a 11, ya que el funeral tendrá lugar a partir de las 11,30 horas en la iglesia de San Martín, para proceder después al entierro en el Cementerio del Santo Ángel de la Guarda.

Entre la clase política, pero también entre los ciudadanos, el reconocimiento más destacado a su gestión es para “la valentía” de adoptar la decisión de cortar el tráfico rodado bajo los arcos del Acueducto en 1992. Precisamente, el próximo miércoles, día 15, se cumplirán 28 años de este acontecimiento que con el paso de los años apoya una amplísima mayoría de segovianos, como ya indicaba en 2002 una encuesta publicada en El Adelantado, donde más del 90% lo aprobaba.

En 2012, el propio Escobar admitió en una entrevista publicada en este diario que no fue una decisión fácil y para muchos conductores “un trauma”, pero sabía que el Acueducto es Segovia y Segovia no puede entenderse sin el monumento romano. Incluso adelantó la fecha del corte unas semanas después de subirse personalmente a la cesta de una grúa que le llevó a casi 28 metros de altura para comprobar personalmente lo que los técnicos advertían, el deterioro en los sillares que exigía actuar con urgencia.

Es quizá el hito más importante de una gestión que incluye muchos otros proyectos relevantes que en los años noventa del siglo pasado cambiaron Segovia y las costumbres de los segovianos de forma importante. Las rotondas son otro ejemplo muy gráfico.

Esta política urbana está siendo muy recordada tras hacerse público el fallecimiento, unido a muestras de cariño por su afabilidad y simpatía. A pesar de que llevaba años alejado de la política activa muchos segovianos le paraban por la calle y le saludaban como alcalde, algo que, por supuesto, le llenaba de orgullo.

Ramón Escobar, envuelto en la bandera de Segovia cuando era alcalde. / Juan Martín

Honores

No fueron muchos los que, al filo de la una de la tarde, cuando se abrió el velatorio, esperaban a la puerta de la Casa Consistorial para despedirse y dar el pésame a la familia, especialmente a sus cuatro hijos: Ramón, May, Yolanda y Piluca, pues su esposa, Milagros Lago, la popular lotera de la Calle Real, conocida por sus allegados como ‘Chatuqui’, falleció en diciembre de 2016.

Las banderas ya ondeaban a media asta poco antes de las doce del mediodía, cuando los familiares, junto a la alcaldesa de la ciudad, Clara Luquero, flanqueada por dos policías locales con traje de gala, recibían solemnemente al coche fúnebre que trasladó hasta el Ayuntamiento el féretro con los restos mortales de Escobar. Otros miembros de la corporación, entre ellos el portavoz del PP, Pablo Pérez, y autoridades como el presidente de la Diputación, Miguel Ángel de Vicente, o el delegado territorial de la Junta, José Mazarías, se sumaron al reconocimiento.

Poco antes, Luquero, señalaba “la valentía y la inteligencia” de Ramón Escobar con el corte del tráfico bajo los arcos centrales del Acueducto y añadía que “el tiempo ha demostrado que es lo que había que hacer”.

Además, recordó que en 2017, con motivo del 25 aniversario de esta efeméride, se celebró una mesa redonda en la que participaron tanto ella como Escobar y la regidora comprobó que “le seguía apasionando todo lo que tiene que ver con la política municipal y los asuntos de la ciudad”.

Desde la institución provincial, De Vicente, que coincidió con él en la Diputación de 1999 a 2003, destacó que siempre trabajó por la ciudad y los ciudadanos, así como su “compromiso” con Segovia, al tiempo que alabó su arrojo como responsable público en pro de la conservación del Acueducto.

Entre los primeros en entrar al velatorio se encontraba Atilano Soto, que presidió la Diputación cuando Escobar era alcalde. Lo califica como “un señor alcalde”, y rememora la trayectoria política de Escobar, ingeniero agrícola de profesión y funcionario de la Junta –fue director de la Escuela de Capacitación Agraria de Segovia– ya desde la recuperación de la democracia, pues fue teniente de alcalde en 1979, con UCD, partido fundado por Adolfo Suárez en el que tanto Soto como el excalde militaron desde lo que el primero denomina “la derecha templada”.

Visiblemente emocionado, otro de los primeros en dar el pésame a la familia y en despedirse “de un amigo”, el arqueólogo territorial, Luciano Municio, lamentó que “no se reconozca el gran trabajo que hizo en Segovia, y está todo, sigue estando”.

Por su parte, Antonio Horcajo, presidente del Centro Segoviano de Madrid, que se encontraba entre los asistentes al velatorio oficial en el Ayuntamiento, destacó, sobre todo, que era “un hombre amable, educado, dialogante y, a mi juicio, el alcalde discreto que tuvo el valor de cerrar al tráfico el Acueducto”, al tiempo que ejerció “una gestión eficaz en el Ayuntamiento” durante sus mandatos.

“Se le recordará como un hombre que nunca negó la palabra y abogó por el entendimiento”, concluyó.

Escobar y Luquero, en el 25 aniversario del corte del tráfico en el Acueducto. / Kamarero