¿Qué ocurre con la radioterapia?

    ¿Qué está ocurriendo con el acelerador médico lineal de Recoletas? ¿A qué se debe el retraso en la puesta en marcha del servicio de radioterapia en Segovia, que tanto beneficiaría a los usuarios que ahora se ven obligados a largos desplazamientos para recibir la cura? Hace un mes, este periódico -que ha seguido con minuciosidad la solución a un déficit que viene arrastrando la medicina segoviana desde hace quinquenios- saludaba la próxima puesta en marcha de este servicio. Un acuerdo entre la Junta de Castilla y León y el Hospital privado Recoletas solventaría la ausencia de esta dotación médica en el Hospital General de Segovia. Pero para ello, hacía falta la instalación del equipo y, por supuesto, la aprobación del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Tras la inspección realizada el 2 de noviembre por el personal del Consejo, todo indicaba que las deficiencias detectadas en la instalación y en la memoria podían subsanarse en un plazo breve de tiempo. Pero, por la razón que sea, desde ese momento las relaciones entre el organismo y el hospital dejan de ser fluidas, y lo que parecía un mero trámite se alarga, tanto que, salvo que la Junta del Consejo apruebe la autorización de la instalación radiactiva el próximo miércoles 22 de diciembre, el servicio de radioterapia a los segovianos se tendrá que posponer hasta principios del 2022.

    Hay ámbitos de la vida en los que la política no tiene cabida, y los protagonistas deben dejar paso al trabajo meramente técnico y administrativo

    Dado que todavía el proceso no está concluido, vamos a aplazar el análisis del retraso para otro momento. No empece ello para asegurar que en todo este proceso han sobrado declaraciones extemporáneas de algún -o alguna- representante político; medias verdades de portavoces autorizados o sospechas que se decían de tapadillo pero no públicamente. Hay ámbitos de la vida en los que la política no tiene cabida, y los protagonistas deben dejar paso al trabajo meramente técnico y administrativo. Con la salud no se juega ni se utiliza como arma de ningún tipo, y más en casos como este. Es lamentable que hasta este ejercicio presupuestario la Junta de Castilla y León haya incumplido sus reiterados anuncios sobre la instalación de este servicio en Segovia, una muestra más del agravio comparativo que ha existido en nuestra provincia en materia sanitaria, pero, una vez que todo está encauzado, su puesta en marcha debe ser prioridad para todos, incluido el CSN.