Pura inercia, pura emoción

El equipo Segogravity formado por alumnos del Colegio Marista, presentó ayer el vehículo que participará en el III Hiperbaric Challenge que tendrá lugar este fin de semana en Burgos

Tarde o temprano tenía que pasar. Después de 81 años demostrando la capacidad con que la inercia impulsa a las bicicletas que participan en la mañana de Navidad en la tradicional ‘Carrera del Pavo’, las nuevas generaciones de segovianos parecen decididos a modernizar esta tradición y aplicarla a vehículos más sofisticados para poner a prueba tanto sus conocimientos en diseño como en los rudimentos básicos de mecánica para impulsar y frenar un vehículo cuya única fuerza es la de la gravedad.

Los alumnos de primero de Bachillerato del Colegio Marista de Segovia tomarán parte en la tercera edición del Hiperbaric Challenge, una iniciativa que pondrá a prueba los vehículos impulsados por inercia creados para esta peculiar competición por otros once centros educativos de toda España, que el próximo fin de semana se reunirán en Burgos para dirimir cual es el campeón.

No ha sido un proceso fácil. Ignacio Casanova, portavoz del equipo Segogravity —nombre con el que concurrirán a la prueba— explicó ayer en la presentación del monoplaza con el que competirán que el grupo formado por 13 alumnos ha tenido que desarrollar en apenas seis meses todo un complejo entramado para desarrollar el proyecto de diseño y construcción del vehículo, precedido por un plan de viabilidad que tuvieron que presentar antes de concurrir a la prueba para ser aceptados. Paralelamente, el grupo tuvo que desarrollar también una estrategia de gestión empresarial y marketing con la que rentabilizar el esfuerzo realizado.

El diseño del vehículo es obra de los propios alumnos, que a través del programa AUTOCAD han conseguido un vehículo capaz de exprimir al máximo la inercia que le facilita la ley de la gravedad.

Tras varias pruebas, el vehículo —con un peso de 100 kilos; un chasis de acero y aluminio y una carcasa de fibra de vidrio de color azul con el número 99 en su frontal— llevó a cabo su prueba oficial en la empinada cuesta que une el paseo del Salón con el paseo de Los Tilos, donde el piloto Jaime Bermejo tuvo que hacer frente a la curva de 180 grados que une ambas vías. Con la colaboración de la Policía Local, que cortó el tráfico para la prueba, el prototipo llevó a cabo con éxito dos descensos, jaleados no sólo por los integrantes del equipo sino por un gran número de alumnos y padres del centro que se dieron cita en los apenas 200 metros de recorrido.

Aunque la competición será quien determine el éxito final del proyecto, los alumnos expresaron su satisfacción por el trabajo realizado, que ha sorteado no pocos problemas y que ha contado con la colaboración de instituciones como el Ayuntamiento de Segovia, Diputación Provincial y FES, así como de varias empresas privadas de automoción que han prestado sus conocimientos para llevar a cabo el proyecto.