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El trabajo de las investigadoras del Campus María Zambrano sitúa las condiciones de vida de los jóvenes españoles entre las peores de Europa/ NEREA LLORENTE

Las investigadoras del Departamento de Economía Aplicada y miembros del Grupo de Investigación Economía y Políticas Públicas de la Universidad de Valladolid (UVa) Helena Corrales y Beatriz Rodríguez, han creado un indicador global orientado a medir las condiciones de vida de los jóvenes. El trabajo pone de manifiesto que los países que muestran las peores posiciones son Grecia, España, Rumanía e Italia. En el otro extremo de la escala, con los mejores resultados, se encuentran Austria, Alemania, Países Bajos, Luxemburgo, los países bálticos, la República Checa y Eslovenia.

Según informa la UVa, los medidores globales que ya existen, como el Índice de Desarrollo Juvenil de la Commonwealth o el Índice de Bienestar Global de la Juventud, calculan una media ponderada de los parámetros básicos que compensa los resultados negativos con los positivos arrojando un balance “engañoso”. La diferencia que aporta el trabajo de las profesoras del Campus María Zambrano es que el indicador por ellas creado resuelve el problema de la compensación y además establece valores deseables y aceptables de cada indicador.

La idea inicial parte de una serie de indicadores básicos, propuestos por un grupo de expertos, para poder hacer un seguimiento de cuál es la situación de los jóvenes; pero nosotras planteamos construir un indicador global que englobe todas las dimensiones y tener un único indicador para cada estado que nos permita una comparación global entre países”, explica Helena Corrales.

Este indicador agrupa tres dimensiones: educación y aprendizaje, empleo y emprendimiento e inclusión social, a diferencia de la propuesta inicial planteada por el grupo de expertos que englobaba ocho dimensiones.

Un segundo objetivo de la investigación planteada desde el Departamento de Economía Aplicada es comparar el desempeño en esta materia de los países europeos y la evolución durante la crisis económica. Para ello el indicador se calcula en dos momentos: 2007, cuando comenzaron a sentirse en EEUU los primeros síntomas de la Gran Recesión y en 2016, que se corresponde a los últimos datos disponibles.

Los resultados confirman que durante la Crisis del 2008 las políticas educativas impulsadas por la UE funcionaron positivamente en todos los países. Sin embargo, la situación laboral de los jóvenes en Europa ha empeorado en, prácticamente, todos los países y en cuanto a la inclusión social, el aumento del desempleo y la precarización del mercado laboral han hecho que esta disminuya.

Se observa en los resultados un  menor distanciamiento en los niveles educativos de los países a lo largo del tiempo. Sin embargo, observamos mayor variabilidad entre países en las otras dos dimensiones”, confirma Corrales. Solo destacan en todo el conjunto dos países que han conseguido mejorar las tres dimensiones (educación, empleo e inclusión social): Alemania y Polonia.

En resumen, los países que muestran las peores posiciones son Grecia, España, Rumanía e Italia. En el otro extremo de la escala, con los mejores resultados, se encuentran Austria, Alemania, Países Bajos, Luxemburgo, los países bálticos, la República Checa y Eslovenia. No obstante, todos los países, excepto Austria, muestran una o más vulnerabilidades en al menos una dimensión, es decir, un aspecto en el que la juventud debe ser el centro de atención especial.

Así, aunque se aplican en los estados miembro de la Unión Europea políticas similares en materia de juventud, la diferente puesta en marcha de las medidas persiste debido a una combinación de factores político-institucionales y económicos, junto con una tendencia compartida de deterioro progresivo en la calidad de las transiciones juveniles en todos los ámbitos.