Presentación de La Tirana

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La Tirana es un grupo que interpreta música del siglo XVIII, formado por algunos músicos segovianos y otros que no lo son, dedicados a este repertorio tan prolífico y tan poco estudiado en nuestro país y menos aún tocado.

El grupo toma el nombre de la danza cantada que cerraba muchas representaciones teatrales en la España del XVIII. También hubo una actriz muy famosa en dicho tiempo que tomó el apodo, puede ser que por lo que hacía sufrir a los hombres, un duque y un marqués se batieron en duelo, aunque ella prefirió a un torero famoso, Costillares. Goya le retrató dos veces y juntos pertenecieron al círculo de la duquesa de Alba, la antigua Cayetana.

Su presentación en Segovia ha sido en la Real Academia de San Quirce, que es de Historia y Arte, es pues el sitio idóneo y esperemos que su aula de música siga con tan buena iniciativa.

El programa elegido por La Tirana para su presentación tenía obras vocales de Pergolesi, Vivaldi y Häendel que contaron con la voz de Henar Álvarez. Es una voz muy apropiada para este repertorio y que lució su musicalidad conocida, buena dicción y calidad, sobre todo en el registro alto. En el Orfeo de Pergolesi lució mucha expresividad que le sirvió para dotar a la sencillez de la melodía de una gran intensidad poética.

Las otras dos obras fueron “Che giova il Suspirar, Povero Core” de Vivaldi y “Crudel Tirano Amor” de Häendel. En estas la sencillez de Pergolesi se vuelve música típicamente barroca y el adorno de los violines barrocos, muy bien tocados por Marcelino García y Rocío Almansa, se ve sustentado por un bajo continuo compuesto de estructuras armónicas que se van combinando entre sí. Este continuo a cargo del clave, la viola y el chelo, a cargo de Rafael R. Postigo, Carlos Alonso y Carla Muñoz, es el que en su continua modulación permite los juegos de la voz cantante.

En la parte instrumental nos ofrecieron la sinfonía en do mayor de Vivaldi, donde el genio a la vez tranquilo y juguetón del veneciano nos trasladó a la ciudad de los canales con su fabuloso ímpetu y su juego concertante.

Ante el éxito de aplausos, fuera de programa nos obsequiaron con un villancico de Juan Francés Iribarren, natural de Sangüesa y también del XVIII, que fue organista en Salamanca y maestro de capilla en Málaga. Compositor muy interesante y que al menos en sus obras en castellano luce frescura y refinamiento armónico.

Saludamos con gusto al nuevo grupo de La Tirana, que tiene un buen camino por delante y esperamos que lleno de éxitos, haciéndonos disfrutar de la rica música del XVIII.