Preocupación ante la segunda ola

El rebrote del norte de la provincia y el incremento de los casos activos en la provincia representan en la actualidad las mayores amenazas para la salud pública segoviana

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Un miembro del personal de ambulancia con traje de protección.
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La segunda ola es una realidad de la que ya hablan sin rodeos responsables de la Junta de Castilla y León o de la comunidad sanitaria, y ya solo descartada por los que creen que el repunte que se registra en estos momentos en España se debería englobar dentro de la primera.

Segovia, ajena hasta la presente semana a las malas cifras que se contabilizaban en el resto del país, afronta este nuevo escenario tras poco margen de preparación, ya que la situación de colapso hospitalario no se solucionó hasta bien entrado mayo y la anómala realidad de los consultorios se mantiene hasta el día de hoy en la mayoría de ellos.

Desde estas páginas se advirtió de la cercanía del futuro rebrote, que finalmente estalló en Chañe a mediados de esta semana, y que la tendencia de los casos activos estaba cambiando al no reducirse y tan solo permanecer estable por tres semanas. Los cambios vinieron incluso antes de lo esperado, el rebrote llegó de una forma similar a la forma en la que estalló en otros territorios y efectivamente la evolución de los casos activos se revolvía, presentando ascensos que ya se alargan a una semana.

No hay artes adivinatorias, hay estadísticas y contexto, Segovia cuenta con una conexión importante por cuestiones laborales y personales con otros territorios, y si en esas zonas van peor la situación epidemiológica, era cuestión de tiempo el que llegará un empeoramiento de los datos relativos a la pandemia en la provincia.

De esta forma, los datos de enfermos activos se han alzado a 429 tras oscilar cerca de los 380 por varias semanas, un ascenso que no solo se puede achacar al rebrote detectado, ya que en Chañe tan solo se contabilizan ocho positivos, sino que también Atención Primaria ha detectado más Covid-19 en otros puntos de la provincia sin necesidad de manifestarse rebrotes.

El escenario actual se asemeja en el número enfermos activos al localizado el 18 de junio (en esos momentos la cifra se alzaba hasta los 428), pero ahora la tendencia es ascendente, y no descendente como en aquel entonces.

En la actualidad, la única zona básica de salud libre de coronavirus es Fuentesauco, curiosamente cercana al brote de Chañe, mientras que la tendencia sigue mostrando una mayor incidencia de la enfermedad en el sur de la provincia que en el norte. Sin embargo, la situación de Íscar puede cambiar esta inercia que se había mantenido hasta ahora de una mayor presencia de la enfermedad en el sur que en el norte (salvo el caso de Sacramenia). Por suerte, las contundentes medidas adoptadas en la zona hace apenas unas horas vienen a aplacar la posibilidad de un descontrol en el contagio comunitario.

De esta forma, el mayor número de enfermos activos sigue situándose dentro Segovia capital (con sus tres zonas de salud) con 137 casos, seguido del área de salud de Segovia rural con 57 y San Ildefonso con 53. Esta estadística no se diferencia en casi nada respecto a las de anteriores semanas. El sur de la provincia, donde se guarda una mayor conexión con Madrid, sigue siendo la zona más castigada.

Por detrás de estas, se encuentra otra zona de salud que siempre ha presentado datos muy abultados, Carbonero el Mayor que en la actualidad cuenta con 44 casos activos, seguido de Cuéllar con 34 (más arriba que en otras ocasiones tras contabilizar el brote de Chañe), Cantalejo con 29, Nava de la Asunción con 20, Riaza con 14 y El Espinar con 17.

Para acabar, con menos de 10 casos, se encuentran Sepúlveda con nueve, Villacastín con siete, Navafría con cinco, Sacramenia con tres y Fuentesauco con ningún caso.
De momento la situación en la provincia no es alarmante, pero la peor evolución de España hace prever un futuro incierto para la provincia de Segovia.