Por el sentimiento se llega a la fe

El Cardenal Carlos amigo prologa y presenta el libro ‘Luces y sombras de la religiosidad popular’, en el que el sacerdote y jesuita segoviano Daniel Cuesta reflexiona desde el magisterio de la iglesia sobre esta forma de espiritualidad basada en la devoción

Daniel Cuesta, junto al cardenal Amigo, en la presentación del libro. / EL ADELANTADO

Llevar en el bolsillo una estampa con el santo patrón de la localidad, emocionarse al paso de la imagen de la cofradía o la hermandad del barrio o pedir su intercesión en la oración cuando hay algún problema son acciones habituales en una gran mayoría de católicos que, con mayor o menor compromiso en su fe, viven desde el sentimiento su relación con Dios.
El concepto de religiosidad popular y sus fortalezas y debilidades en el seno de la Iglesia han sido objeto de estudio y análisis por parte del diácono y jesuita segoviano Daniel Cuesta Gómez, cuyas conclusiones han sido recogidas en el libro ‘Luces y sombras de la religiosidad popular’ (Ed. Mensajero), que ayer fue presentado en la sede de la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma.

Un coloquio entre el autor y el cardenal arzobispo emérito de Sevilla Carlos Amigo Vallejo sirvió como presentación de una publicación que el prelado ha prologado y que no dudó en calificar como “muy vivencial”, valorando la inteligente combinación entre el magisterio teológico de la Iglesia sobre la piedad popular y la propia experiencia de Cuesta Gómez, que forjó su vocación en el seno de una de las hermandades más significativas de la Semana Santa segoviana como es la feligresía de San Andrés.

El cardenal Amigo no abjura de la religiosidad popular, sino que defiende su valor como medio legítimo para vivir la fe cristiana, ya que “la vivencia de la fe se vive con la cultura propia del pueblo”. “Cada uno se expresa con su lenguaje, sus imágenes y su manera de relacionarse –afirma- y en la religiosidad popular no solo hay elementos religiosos, sino sociales y culturales”.

Así, pone de manifiesto el valor de la veneración de imágenes u objetos religiosos, ya que “cuando el cristiano se pone frente a una imagen, esta desaparece para mostrar lo que verdaderamente representa, y permite expresar el dolor, el gozo, el sufrimiento o la alegría ante ella”.

El prelado es consciente de que el acercamiento a la fe a través de esta forma de espiritualidad tiene un marcado carácter temporal vinculado a periodos puntuales como Semana Santa, Corpus Christi o fiestas patronales, y reconoce que “hemos de seguir trabajando mucho en este sentido, para concienciar a las hermandades, agrupaciones y feligresías que el cofrade, antes que cofrade es cristiano y debe ser responsable de lo que significa pertenecer a la iglesia”.

“Hay que insistir en fomentar la participación activa en la vida ordenada de la Iglesia, pero porque haya grietas no podemos decir que la casa no sirve”, argumenta Amigo, que subraya la labor oculta y discreta que realizan muchas de ellas en el ámbito caritativo y asistencial”.

“Las cofradías presumen mucho de los adornos e imágenes, pero no lo hacen con las obras de caridad que en su mayoría son para quitarse el sombrero”, precisa el cardenal, que pone en valor esta actitud para subrayar que la religiosidad popular siempre va unida a la caridad.

Además, la pandemia del coronavirus ha potenciado, en opinión de monseñor Amigo Vallejo, esta forma de espiritualidad a la que muchos cristianos se han agarrado para superar el miedo y la incertidumbre poniendo a sus devociones como intercesoras en sus peticiones.

“La gente se ha sentido muy sola en este confinamiento, y llevar la estampa de la patrona de su pueblo o besar la estampa de su imagen cofrade les ha permitido reafirmar su fe”

Para el cardenal, esta actitud “no es otra cosa que tratar de identificarse con las actitudes de Cristo y su madre, que han vencido a la muerte y al sufrimiento”. “La gente se ha sentido muy sola en este confinamiento, y llevar la estampa de la patrona de su pueblo o besar la estampa de su imagen cofrade les ha permitido reafirmar su fe en estos tiempos tan difíciles, por lo que Dios se sirve de ello para enjugar el sufrimiento de los hombres”.

Un completo estudio

El autor de la obra, cofrade que ya ahondó en otro libro en el valor del arte y expresión popular de la Semana Santa para un creyente, profundiza ahora en lo que para el Papa Francisco es el “sistema inmunitario de la Iglesia”.

Además, analiza varios escritos del Pontífice y los gestos del magisterio del Papa Francisco, como la bendición el día de su elección o la Urbi et Orbi de la pandemia. Tal y como dice en ‘Fratelli tutti’, “lo verdaderamente popular -porque promueve el bien del pueblo- es asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas”.

Daniel Cuesta Gómez (Segovia, 1987) es jesuita y cofrade. Desde su formación en Historia del Arte, Humanidades y Teología trabaja en pastoral juvenil y también ha publicado diferentes artículos y libros relacionados con el mundo de la pastoral, el arte y la Semana Santa, entre los que destaca ‘La procesión va por dentro’, publicado en esta misma colección en el año 2020.