Podemos, un partido político con raíces segovianas

Para encontrar el germen de la formación se debe buscar en los debates que sus líderes tenían en Valsaín y los paseos que daban por los pinares más cercanos; ahí se fraguó ‘Podemos’.

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Hasta hace poco menos una semana, cuando alguien hablaba de Pablo Iglesias se refería, con toda probabilidad, al fundador del PSOE. Pero de la noche a la mañana otro Pablo Iglesias le ha desbancado de las conversaciones. Se trata de Pablo Iglesias Turrión, el joven líder de ‘Podemos’. La sorprendente irrupción de ese partido en la escena política española ha despertado en los medios de comunicación un gran interés tanto en la nueva formación como en sus dirigentes. Y así, la cascada de reportajes publicados los últimos seis días ha descubierto en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense, en Somosaguas, el lugar donde ‘Podemos’ debió fraguarse. Sin embargo, los analistas no se han percatado de un hecho, la vinculación de sus principales cabecillas con un pueblo de la otra vertiente de la Sierra de Guadarrama: Valsaín.

En el origen de esta historia se encuentra un universitario de origen argentino, Ariel Jerez, cuyo padre, un prestigioso traumatólogo, recaló en vallis sabinorum (nombre dado por los romanos a Valsaín, que significa valle de las sabinas) hace ya unas cuantas décadas. Circunstancias de la vida hicieron coincidir allí a Ariel con un compañero de clase, Juan Carlos Monedero —considerado por el diario ‘El Mundo’ como “el verdadero ideólogo de Podemos”—. El similar pensamiento político de ambos, de izquierdas, propició el surgimiento de una amistad, sellada durante los largos paseos de fin de semana por la falda de la Sierra de Guadarrama. Con el paso del tiempo, los dos amigos acabaron ejerciendo de profesores en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense. Pero no se olvidaron de Valsaín, su lugar preferido de debate.

Monedero adquirió una casa en el entorno del monumental palacio impulsado por Felipe II, contribuyendo activamente a la creación de la asociación de vecinos, e implicándose después —al igual que Jerez— en un contencioso por el ‘Plan Especial del Palacio de Valsaín y su entorno’. “Se quiso expropiar nuestras casas, pero no pudieron”, recuerda todavía Begoña Trilla, presidenta que fue de aquella asociación. Por aquel entonces, el carácter despistado de Monedero resultaba notorio. “Siempre iba leyendo por la calle —rememora una vecina— y eso le hacía dar muchos tropezones”. Entre la gente del pueblo se decía que él era quien “escribía los discursos a [Gaspar] Llamazares (coordinador de Izquierda Unida)”. Luego, un día, anunció su marcha temporal a América Latina (posiblemente a Venezuela, donde según el diario ‘El País’ asesoró a Hugo Chávez).

Jerez y Monedero formaron en Valsaín un grupo de amigos, integrado en su mayoría por otros jóvenes de Madrid que pasaban allí los fines de semana. “Eran un poco progres todos ellos”, dice otra mujer del pueblo, para advertir, a renglón seguido, que su trato con el resto del vecindario fue siempre “cordial”. En Madrid, ese mismo grupo ya tenía una línea política perfectamente definida. En torno a 2008, varios profesores de la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, entre los que se encontraban Jerez, Monedero e Iglesias, fundaron la ‘Promotora del Pensamiento Crítico’, donde se cuestionaba la Transición y se hacía una dura crítica al liberalismo.

Con cierta frecuencia, el grupo de amigos acudía al restaurante de Valsaín “Tío Pepe” del argentino Pablo Digiacomo. Se juntaban allí para hablar de su pasión, la política, y de sus proyectos. Nada de juergas. “Son intelectuales todos ellos y por tanto, más bien tirando a aburridos. No recuerdo a ninguno borracho, no tienen ese perfil. Lo que les interesa verdaderamente es platicar”, señala el hostelero, que elude dar protagonismo en toda esta historia al establecimiento que dirige desde hace doce años. Niega de forma tajante que su casa fuera el lugar de referencia para los fundadores de ‘Podemos’. Pero con la misma fuerza afirma que el partido político cuajó en Valsaín. “Estoy seguro”, recalca. Él escuchó y participó en muchas conversaciones, en las que era común el deseo de los contertulios de “poner la política al servicio de la gente” y, tras el 15-M, “recoger su espíritu en un partido político”. Valsaín se convirtió, pues, en el punto de encuentro donde un pequeño grupo de profesores, aprovechando sus días de descanso, iba dando forma a un nuevo proyecto político. Entre debates y paseos, ‘Podemos’ se iba modelando.

Uno de los profesores universitarios que empezó a frecuentar Valsaín fue Pablo Iglesias. Llamativo nombre el suyo. Pero no casual. Sus padres, socialistas, decidieron ponerle Pablo siendo plenamente conscientes que uniendo ese nombre al de su primer apellido, Iglesias, vincularían de por vida a su hijo con el fundador del PSOE. A lo visto, el niño estaba ya inclinado desde la cuna al lado izquierdo. Al margen de la anécdota, Iglesias se sintió cómodo desde su llegada a Valsaín, al encontrar allí un ambiente perfecto para presentar sus ideas. Con un verbo sencillo y directo, mostraba en cada discurso su gran capacidad en el arte de la dialéctica. En este sentido, Valsaín fue para Iglesias un lugar de ensayo de sus discursos. Los continuos viajes desde la otra vertiente de la Sierra le hicieron reflexionar, y un día decidió, posiblemente para dedicar más tiempo a meditar entre pinos y debatir con sus correligionarios, alquilar una vivienda en el pueblo, junto a la carretera de Madrid. Allí, en compañía de su pareja, la diputada autonómica de Izquierda Unida en Asamblea de Madrid Tania Sánchez Melero, ha intentado descansar. Aunque tampoco ha tenido demasiado tiempo, pues pronto se convirtió en una figura mediática a raíz de acudir como tertuliano al programa “El Gato al agua” de Intereconomía, el 25 de abril de 2013. En vista de que su retórica brillante lograba que su mensaje calara entre el público, le empezaron a llamar todas las cadenas. Y a todas contestó de forma afirmativa.