Galindo, en el centro, con José María López y María del Camino Cañón. / Nerea Llorente
Galindo, en el centro, con José María López y María del Camino Cañón. / Nerea Llorente

Durante unos cuantos años, las páginas de EL ADELANTADO han sido el soporte físico donde Ángel Galindo ha expresado su pensamiento, para satisfacción de su legión de seguidores. Y hace no mucho, él decidió recopilar todos sus artículos —más de 400— en el diario decano de la prensa segoviana y proceder a su organización, de cara a la publicación de un libro. Le acogió en Roma, para llevar a cabo esa tarea, la iglesia de Montserrat, cuyo responsable es un segoviano, Mariano Sanz. Y ayer, por fin, la obra — ‘Sociedad y ética. Una lectura humanística’ (editorial BAC)— fue presentada en Segovia, en un acto celebrado en el aula de San Quirce.

“Es un libro más de ética social que de religión”, quiso aclarar de inicio el actual vicario general de la diócesis de Segovia. Galindo (Fuentesaúco de Fuentidueña, 1949) defiende la existencia de tres pilares para sostener la sociedad: los denominados ‘grupos intermedios’ —entre los que incluye a asociaciones y oenegés—; la ética o mundo de los valores —la alegría, la paz, los derechos humanos, el ecologismo, la religiosidad popular…—; y la persona, “centro de todo”. Para Galindo, “sería imposible sin esos pilares sostener la sociedad”; por el contrario, él considera que una sociedad sí podría mantenerse sin partidos políticos o ayuntamientos.

Tras un sesudo análisis de la sociedad actual, Galindo lamenta que “el poder” y la “aspiración a llegar a él” se hayan colocado en el centro de todo. El rector emérito de la Universidad Pontificia de Salamanca siente que la sociedad de hoy es “anodina”. “Es una sociedad sin pensamiento, vacía, líquida, que se deja llevar”, agrega. A pesar de tal percepción, Galindo entiende que esta situación “tiene arreglo”, dada “la gran fuerza interior del hombre para conseguir cambiar las cosas”.

A su juicio, tal cambio resulta necesario, pues las estructuras en que se asientan la organización política y económica son “muy verticales”. “Se gobierna desde la cumbre y el pueblo no se entera”, denuncia Galindo, quien advierte que tal escenario se da a nivel global.

Aunque los artículos ahora recopilados en el volumen ayer presentado fueron escritos para el público segoviano, tienen perfecta validez para los lectores de cualquier otro lugar.

De Segovia, dentro de un mundo globalizado, Galindo dice que se trata de “un pueblito, pero con unas características propias, muy originales”. Sobre esta cuestión, el vicario general de la diócesis de Segovia se felicita por “la limpieza” con la que se ha mantenido aquí la cultura castellana. “En Segovia quedan los rescoldos de una serie de valores muy importantes, y hay que intentar resucitar ese fuego”, concluye Galindo.