La pesca está muy arraigada en la provincia pero desde el colectivo de pescadores apuntan dificultades crecientes para su práctica. / E. P.
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Varios pescadores segovianos sospechan que el uso de fertilizantes por la agricultura en la provincia está dañando la fauna fluvial y afectando de forma muy negativa a la pesca. A raíz de la reciente publicación de la Orden de Pesca para 2020 por la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de Castilla y León, El Adelantado ha sondeado la opinión de algunos aficionados y todos coinciden en las zonas de pesca no viven sus mejores tiempos y varios de ellos acusan a la Junta de desinterés cuando no desidia en la conservación del medio natural y en la actualización y adecuación de la normativa.

Señalan desde este colectivo que Segovia es probablemente la provincia de Castilla y León que tiene un estiaje más parecido al de la zona mediterránea porque, aunque en invierno hay cauces que llevan agua, cuando llega el verano se secan y así es imposible ningún ciclo vital. “En los últimos años, aunque es algo que está ocurriendo poco a poco, a la larga se está comprobando que ha desaparecido gran parte de la población de barbos, las pencas ya solamente están en lagunas que se cuidan, no en estado salvaje; las carpas cada vez hay menos, al igual que ocurre con los pequeños, gobios y bermejas; de hecho está prohibido pescar estas últimas porque no hay”.

En definitiva, consideran que la pesca tradicional peligra porque los ciclos vitales no son posibles debido en parte a la sequía. A esta situación se añade, según apuntan algunos, la sospecha de que en los últimos quince o veinte años “en la provincia está ocurriendo algo similar con los fertilizantes a lo que ha ocurrido en el Mar Menor (la laguna de agua salada de la Región de Murcia) porque acaban en los cauces”.

Participación o consulta

En cuanto a la regulación y protección, entre otros comentarios, sostienen que la Consejería alardea de transparencia y participación al señalar que a través del portal web los pescadores y asociaciones más representativas han podido opinar pero a la hora de la verdad “lo más votado en toda la Comunidad Autónoma, la reclamación más repetida, es que se declare aguas trucheras al río Eresma a su paso por Segovia, una demanda que ha caído en saco roto. Directamente esa participación es papel mojado”.

Sobre la Orden de Pesca para el próximo año, la opinión generalizada es que es continuista con lo de años anteriores, otra muestra del escaso interés, dicen, de los responsables de la Consejería.

A pesar de todo centenares de segovianos siguen practicando esta actividad, en muchos casos por tradición familiar, transmitida de padres a hijos o de abuelos a nietos, y con un cariz más “ecologista” que la caza, entre otras razones, como explica un pescador de la capital “porque en la caza vas haciendo ruido por el campo para levantar la pieza y al final hay un disparo y muerte, mientras en la pesca, sobre todo a la que vamos, con cebo artificial, mosca y cucharilla, te tienes que confundir con el ambiente, porque con la trucha no puedes armar ruido, tienes que ser delicado y luego siempre cabe, después del lance, la posibilidad de soltarla”.

Este mismo aficionado reconoce que sí se está produciendo una ruptura generacional, entre otras razones por las dificultades y trabas, entre las que destacan sanciones por encima de los 3.000 euros.

ALGUNOS APUNTES

  • Orden anual. La Orden de Pesca para el próximo año, determina las especies que podrán ser objeto de pesca, así como la gestión que debe llevarse a cabo en el caso de especies no pescables y exóticas invasoras. Establece también los periodos y días hábiles de las masas de agua de la Comunidad, las tallas, los cupos de capturas, así como las situaciones de carácter excepcional que puedan plantearse.
  • En Segovia. En el caso de la provincia, aunque el periodo hábil en aguas trucheras de acceso libre el periodo hábil comienza el 21 de marzo y finaliza el 31 de julio, ambos inclusive, la orden recoge como excepciones que el cierre para la pesca de trucha común se adelanta al 1 de julio en el tramo del río Cega comprendido entre el límite del Coto de La Velilla hasta el puente de la carretera de Aguilafuente a Lastras de Cuéllar, y en el del río Pirón comprendido entre el puente de Villovela (CL-603) hasta el vado de la ermita de la Virgen del Bustar, en Carbonero el Mayor. Por otro lado, el cierre se retrasa al 15 de octubre en el tramo del río Acebedas comprendido entre la cola y la presa del embalse de Puente Alta y en el río Riaza entre el embalse de Linares del Arroyo y el puente de Montejo de la Vega de la Serrezuela (SG-V-9321).
  • Gaviotas y cormoranes. Los pescadores advierten de la presencia de aves no autóctonas en ríos de la provincia como gaviotas o cormoranes. Incluso hace pocos días hay personas que afirman haber visto un cormorán devorando una trucha junto a la Casa de la Moneda, en Segovia capital. Piden alguna medida para evitar daños a la fauna fluvial.