Foto de grupo de los participantes y las autoridades que acudieron a la jornada ‘Familias: la fuerza de Fundación Personas’. / E. A.
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La Fundación Personas reunió ayer en Segovia a cerca de 200 familiares de personas con discapacidad intelectual en una jornada de convivencia y cohesión interna entre los integrantes de las delegaciones de Guardo, Palencia, Segovia, Valladolid y Zamora.

La Asociación Provincial de Padres y Protectores de Deficientes Físicos, Intelectuales y Mentales de Segovia, Apadefim, fue la anfitriona de este encuentro en el que se puso en valor el modelo de atención impulsado y sostenido durante décadas por las familias que conocen directamente las necesidades sociales, sanitarias, laborales así como educativas de las personas con discapacidad y guían con su experiencia a las administraciones. La jornada sirvió para ensalzar el trabajo constante de padres y hermanos que desde hace más de sesenta años han construido una red de servicios integrales, con calidad, cercanía y compromiso social.

El encuentro, que llevó el lema ‘Familias, la fuerza de la Fundación Personas’ comenzó con un recorrido turístico por la ciudad, para después reunirse todos los asistentes en el Hotel Puerta de Segovia. Allí tuvo lugar un acto de reconocimiento a cinco familias, una por cada provincia donde tiene presencia la Fundación, con más de un hijo con discapacidad. “Son extraordinarias y han mantenido una lucha en épocas difíciles y una entrega que ha permitido ofrecer a sus hijas e hijos oportunidades de desarrollo personal inimaginables hace 40 años”, según se puso de manifiesto en la ceremonia en la que ejercieron de anfitriones el presidente de Apadefim y el director general de Fundación Personas, Maximino Viloria y Jesús Mazariegos, respectivamente.

Con mucha emoción vivió el homenaje el matrimonio segoviano Marinas Bernabé, de Apadefim, que recibieron una placa al igual que las familias González León, de Aspanis (Palencia); Franco Martín, de Adecas (Guardo); Fernández Velasco, de Asprona (Valladolid); y Campo Cimarras, de Asprosub (Zamora).

Estuvieron presentes Carmen Well, gerente territorial de Servicios Sociales de la Junta; Lirio Martín, subdelegada del Gobierno en Segovia; Vicente Calle, alcalde de La Lastrilla; Ana Peñalosa, concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Segovia; y Azucena Suárez, delegada de Acción Social de la Diputación Provincial,
Maximino Viloria, secretario del Patronato de ‘Personas’ y presidente de Apadefim Segovia, destacó en su intervención la contribución histórica, pionera y con visión de futuro de estos homenajeados en representación del conjunto de 3.000 familias que integran la Fundación.“Es nuestra obligación presente seguir dando la mejor respuesta a cada nueva necesidad, para que las personas con discapacidad intelectual puedan llevar adelante su proyecto de vida” señalaron los responsables de la entidad social.

La Fundación Personas atiende diariamente a 2.500 personas con discapacidad intelectual en Castilla y León, mediante servicios integrales a lo largo de todo el ciclo vital en los campos de la Atención Temprana, Educación, el Empleo y los Servicios Sociales, con una plantilla de cerca de 900 profesionales en más de 60 centros de 30 localidades. Junto con sus Centros Especiales de Empleo Apadefim 2000, S.L.U y Grupo Lince Asprona, S.L.U. mantienen en estos momentos más de 1.700 puestos de trabajo, 800 de los cuales son personas con discapacidad.

La inestabilidad política siembra la inquietud

El director general de Fundación Personas, Jesús Mazariegos, mostró su inquietud por las consecuencias que acarrea la falta de un gobierno estable y la prórroga de los presupuestos para los colectivos sociales. “Desde luego la inestabilidad política nos pone un poco nerviosos”, dijo Mazariegos.

“Nos preocupa especialmente —añadió—poder seguir manteniendo la atención a las personas con discapacidad en un sistema de sostenibilidad, porque nosotros prestamos la atención en base a la colaboración de las administraciones públicas”. Así recordó que los servicios sociales “tienen mucha dependencia del dinero público”, aunque las familias soporten un copago.