Pasiones que ciegan

El profesor del Campus María Zambrano de la UVa, Sergio Núñez, publica ‘Retrato de un daltónico’, una novela que fusiona neo-realismo y daltonismo

sergio Vadillo profesor uva
Núñez tiene previsto presentar su novela en Segovia en el primer trimestre de 2022. / E.A.

Es el mayor coleccionista en España de libros de boxeo: tiene más de 200. Le apasiona este deporte. A ello hay que sumarle que es un ávido lector. Utiliza la literatura como una forma de aprendizaje. Junto con la docencia, espera alcanzar uno de sus objetivos vitales: devolver a la sociedad el conocimiento que le han aportado los libros y su experiencia laboral. Para ello, acaba de publicar su segunda novela, ‘Retrato de un daltónico’, en la que fusiona neo-realismo a pie de calle y daltonismo. Esto último protagoniza su libro: le “atormentan” las pasiones que ciegan al ser humano.

“Esta afección genética pasa de puntillas, nadie incide en ella”, lamenta. Es daltónico. No le impide desarrollar su vida diaria. En su libro le da visibilidad. Considera que “siempre se intenta dar una imagen de perfección”. Esto le lleva a creer que “parece que es el único que tiene problemas”. Hubo un tiempo en el que se dejó llevar por cosas que no le llenaban. Ahora, con la madurez propia de la edad, se ha dado cuenta de quién es en realidad.

Es natural de Talavera de la Reina y vive a caballo entre Valladolid y Poyales del Hoyo (Ávila): “La primera por mis facetas y la segunda por mis padres”, explica. Núñez sostiene que su vida “es un poco literaria”. Hace diez años, se fue a vivir a Valladolid para “labrarse un futuro profesional”. Ha pasado por distintas empresas de marketing y comunicación. Después de 20 años de experiencia, se dijo a sí mismo: “Ya que sabes tanto de este ámbito, ¿por qué no se lo transfieres a las nuevas generaciones?”. Y así lo hizo: es profesor de Marketing en el Campus María Zambrano de la Universidad de Valladolid.

Tras escribir su primera novela, le hicieron “bastantes entrevistas”. Fue así como se dio cuenta de que tenía “buenas dotes comunicativas”. La literatura le llevó a la formación en distintos centros.

Lee “muchísimo”. Quería traspasar la frontera y escribir sus propias novelas. La escritura le sirve como aprendizaje: lo considera un acto de introspección, intimista. La entrevista la hace desde su estudio en Poyales del Hoyo, rodeado de libros. Ahí puede estar en absoluto silencio. Ve la Sierra de Gredos. En esos “momentos de zozobra” conecta con él mismo. Escucha su yo interior. Eso le permite madurar el conocimiento y plasmarlo en el papel. Y, sobre todo, reflexionar sobre las pasiones. “¿Qué hay más pasional que el amor?”, se pregunta. De ahí que este sea el tema central de su novela.