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La banda, en un momento del concierto que ofrecieron el pasado 22 de enero en Hontanares de Eresma. / M.G

Con distintas formaciones, pero con el mismo espíritu, Ruta 66 lleva dando guerra sobre los escenarios desde hace siete años con una propuesta arriesgada basada en interpretar algunas de las canciones del rock, el blues y el soul que han marcado la historia de este género desde que Bill Haley puso en marcha el reloj que hace vibrar a varias generaciones.

Ellos asumen el riesgo de interpretar a clásicos como Robert Johnson, Credence Clearwater Revival, Steppenwolf o ZZ Top porque llevan en vena su música, de la que se consideran herederos y deudores y con la que verdaderamente disfrutan y hacen disfrutar a su público. Tras el obligado paréntesis pandémico, la banda poco a poco comienza a retomar su actividad con algunos conciertos, que les han llevado en los últimos meses a la Sala Vizzio en Alcorcón (Madrid) o más recientemente al Centro Cultural de Hontanares de Eresma, donde el pasado sábado ofrecieron su espectáculo ante un entregado auditorio.

Paco Bravo (voz, guitarra y armónica), Mac Gregor (bajo y voz), Fernando (guitarra y teclado), Víctor (baterista) y Glory (coros) forman el quinteto que integra en la actualidad esta banda, que mantiene intacta su forma de entender la música “desde la autenticidad de las canciones que interpretamos, pero sin renunciar a la creatividad”, asegura el ‘frontman’ del grupo.

Bravo asegura que una banda de versiones no es una apuesta fácil. “Hemos intentado adaptar los clásicos al castellano buscando la mejor música de los 60 y 70, y creo que lo arriesgado de esta propuesta es intentar ser lo más honesto y fiel a la versión original por respeto a la canción y al público, pero imprimiendo nuestro sello personal”.

Así, considera que nuestros conciertos “no son un copia y pega, y podemos decir que nunca son iguales, siempre hay una improvisación y un momento para la locura al que no podemos renunciar”.

Pese a que sus integrantes compaginan su actividad con otras bandas, sobre el escenario la mezcla de estilos no trasciende hacia la ‘cuarta pared’ del público. Mac Gregor –que toca con grupos como Esparadrapo- asegura que “todo es cuestión de estudiar, cada cosa tiene sus registros, pero la música es siempre música”.

A lo largo del tiempo, el público ha respondido favorablemente a la propuesta de Ruta 66, porque en opinión de Paco Bravo “la gente busca la autenticidad, y lo que capta en nuestros conciertos es eso. No hay trampa ni cartón, podrá haber una nota más desafinada, pero somos auténticos bajo las luces y eso es algo que nota el público”.

Autenticidad, respeto, oficio y pasión por la música son las claves sobre las que se sustenta este proyecto musical que poco a poco levanta el vuelo y que confía en que el buen tiempo y las buenas perspectivas post-crisis les vuelvan a llevar a los escenarios de toda la provincia.