Paseo de Santa Lucía, camino de San Lorenzo y alamedilla de Santa Cruz. Dibujo, 1842. Col Marqueses de Lozoya.
Paseo de Santa Lucía, camino de San Lorenzo y alamedilla de Santa Cruz. Dibujo, 1842. Col Marqueses de Lozoya.

Iniciado por la tantas veces citada Real Sociedad Económica de Amigos del País de Segovia, fue un camino que, por el norte de la ciudad y fuera de las murallas, habría de recorrer el trayecto que va desde la Calle de San Juan hasta el Puente Castellano, para muchos segovianos la Ronda de Santa Lucía, aunque también ha sido Camino de San Mamés, Camino de San Matías y Carretera de Arévalo. La benemérita institución no pudo concluirlo.

Cuando comenzó a trabajar, los caminos eran muy deficientes y el arbolado estaba reducido a mínimos. Escribieron en sus Libros de Actas: “Para hacer ver la Sociedad que el abandono de este ramo de tanto interés depende únicamente de nuestra desidia, ha empezado a hacer por sí misma algunos plantíos en el Paseo de las Charcas y en las inmediaciones de la ermita de San Matías. Estos dos sitios se ven ya suficientemente poblados de hermosos chopos de Lombardía, olmos, castaños, etc, no obstante la mala calidad de los terrenos y la oposición de algunas personas ociosas y malignas empeñadas en destruirlos desde el principio”.

Ermita y plantío de San Matías. Dibujo de Liger, buril de Daudet.
Ermita y plantío de San Matías. Dibujo de Liger, buril de Daudet.

Abrir éste del lado norte fue difícil desde el principio, dado lo pronunciado del escarpe existente a largo de todo el frente amurallado. Se empezó por un punto situado hacia la mitad de la calle de San Juan, donde el año 1785 compraron en la Cuesta de la Resolana varias casas que cerraban la comunicación. Las derribaron, acometieron las obras necesarias para “suavizar en lo posible las baxadas del lado Norte”, diseñaron un camino y pusieron árboles, tarea que empezó en 1788 aunque sin buenos resultados por falta de agua, deficiencia que pudieron salvar en 1792, recogiendo la que bajaba de San Pablo. Luego compraron la ermita de San Matías, la derribaron en 1795, y colaborando con el prior de los dominicos empezaron otro camino que habría de unir Santa Cruz con el barrio de San Lorenzo.

Olmos plantados por la Económica en el Paseo de Santa Lucía. JMS.
Olmos plantados por la Económica en el Paseo de Santa Lucía. JMS.

Las dificultades siguieron por falta de dinero. En marzo de 1795, en la reunión de la Sociedad “se lee una carta del Socio Munárriz exponiendo que todo el camino de Sta. Cruz para el que se le tenía dada comisión, estaba abierto y la mayor parte lleno de guijo y escombros, pero que un pedazo donde no se pudo hacer esto por no alcanzar el dinero que se le había dado, se había hecho un barro tan grande que no puede transitarse y que para componer esto y la entrada al plantío de San Matías por el frente de la Puerta de San Juan le parecía que podía librarle este Real Cuerpo algún dinero más”. Pero todo lo superaron los animosos hombres de la Económica y tanto el Paseo de Santa Lucía con su fuente, como el de La Alamedilla desde el Postigo de San Juan hasta el arroyo de los Alamillos y el camino de San Lorenzo pudieron concluirse.

Primer tramo del arbolado paseo. Tarjeta postal de principios del siglo XX.
Primer tramo del arbolado paseo. Tarjeta postal de principios del siglo XX.

En 1798 había 115 árboles en el camino y 192 en el plantío lateral. Toda una heroicidad dado lo adverso de esta escombrera mal consolidada sobre la que se actuaba y en la que en 1799 hubo que gastar dinero para “desahogar la tierra que se ha desprendido al camino que va a la Cueva de Santo Domingo”, en 1800 para “el retiro de tierras arrastradas por las lluvias en el camino de Santa Cruz a San Lorenzo”, en 1801 para arreglar “el hundimiento en el camino de Santa Lucía”…

Acabada la Guerra de Independencia, dar continuidad a lo comenzado por la Económica fue tarea del Ayuntamiento y de la Junta de Caminos que, en 1827, ya estaban trabajando conjuntamente: -“Se notificó un oficio a la ilustre Corporación de la Real Juan de Caminos a fin de que este ilustre Ayuntamiento mande reconocer un pedazo de terreno contiguo a otros que ha tomado dicha Junta para hermosear y facilitar más comodidad al camino inmediato a Sta. Cruz”-, que lo prolongarían hasta el Puente Castellano. Otra obra impresionante que requirió mucho gasto pues, para suavizar la pendiente, hubo que hacer grandes muros frente a Santa Cruz y bajo la Puerta de San Cebrián. También derribar la iglesia de Santiago, en las cercanías de la puerta de igual nombre, abatida totalmente en 1836, dejando una explanada en la que se pusieron árboles y algunos bancos, todo desaparecido en posteriores ensanches de la vía.

Escalera construida por el ICONA. JMS.
Escalera construida por el ICONA. JMS.

Hay un dibujo en la colección de los Marqueses de Lozoya, que nos aproxima a lo que se había conseguido y en el Diccionario, de Pascual Madoz, hallamos datos precisos sobre los árboles que unos años después habían logrado sobrevivir en los distintos tramos de este largo paseo:

– Alamedilla de Santa Lucía, 16 almendros.

– Alameda de Santa Cruz, 22 negrillos y 68 pobos.

– Camino de Santa Lucía, 119 olmos, 282 álamos blancos y 18 nogales.

Se había hecho lo fundamental. De lo que llegó después destacaré la apertura en 1904 del paseo lateral que todavía existe. También la intentona, en 1022, de crear un parque infantil por parte de la Junta Local de Enseñanza. El Ayuntamiento cedió terrenos, aunque sin perder la propiedad, situados entre la antigua alamedilla de San Matías y la bajada del paseo a Santa Cruz. Era una franja larga capaz para montar instalaciones deportivas y lúdicas que no cuajó, aunque todavía puede apreciarse su huella.

Espacio elegido por la Junta Local de Enseñanza para zona recreativa. JMS.
Espacio elegido por la Junta Local de Enseñanza para zona recreativa. JMS.

Por los 40 del pasado siglo, el Ayuntamiento hizo plantaciones en diversos puntos y en los cincuenta, el Patronato de Jardines, escribía en su Informe sobre el estado actual del arbolado de Parques y Jardines de esta ciudad: “Todo este arbolado creado por los desvelos del Ayuntamiento de Segovia, y anteriormente pujante y vigoroso merced a la humedad que al suelo proporcionaban los frecuentes riegos (entonces sobraba el agua) que se daban con el pilón abrevadero sito en la carretera de Arévalo”, había entrado en franca decadencia y estaba en peligro de desaparecer “en primer lugar por la falta de riegos pues ya no había sobrante en el abrevadero y las aguas residuales fueron recogidas y encauzadas por motivo de higiene pública, falta de humedad agudizada en estos últimos años de terrible sequía y que aceleró la muerte de bastantes ejemplares”.

El Patronato había olvidado ya que el arbolado se debía además de a los desvelos del Ayuntamiento a los de la Sociedad Económica, pero renovó el arbolado y dio variedad a las plantaciones incluso poniendo lilas y otros arbustos ornamentales en la que fue Alamedilla.

Alamedilla de Santa Lucía recuperada por el Patronato de Jardines. JMS.
Alamedilla de Santa Lucía recuperada por el Patronato de Jardines. JMS.

A partir de 1976, el ICONA propuso un plan de 10 años para mejorar “la alameda de Santa Lucía y sus laderas y escombreras hasta las huertas de San Lorenzo”. Y lo sacó adelante, con escaleras, sendas y plantaciones aunque hoy apenas puede apreciarse nada de lo hecho. Las escaleras, labradas con caliza de mala calidad, se caen a pedazos; en el derrumbadero, los árboles han crecido tanto que en muchos tramos apenas pueden salvarse; en la Alamedilla se han arrancado los arbustos y el seto de lilas; y todo se ha compactado poniendo muretes, adoquines y prefabricados de cemento.

El frondoso paseo sólo puede recorrerse a pie y por el paseo lateral, que no en toda su longitud se ve libre del tráfico rodado.

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Supernumerario de San Quirce
porunasegoviamasverde.wordpress.com