Paisajes diversos

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En las salas de La Alhóndiga podemos ver una extensa muestra colectiva de las obras de 17 jóvenes artistas, once pintoras y seis pintores, que han participado en el Curso de Pintura de Paisaje del Palacio de Quintanar del verano de 2015. En este curso se ha alcanzado la edición número 66, ya que estos cursos, hay que recordar, se reiniciaron en Segovia en 1949.

Los pintores participantes han disfrutado de una Beca de tres semanas en Segovia para realizar uno de los escasos cursos de paisaje que se imparten en España. El Curso de Pintores Pensionados se viene realizando en Segovia ininterrumpidamente desde 1949, organizado con empeño y constancia por la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce con el patrocinio de instituciones públicas y privadas, como la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Segovia, la Diputación provincial, el Patronato del Alcázar de Segovia, la Fundación Rodera Robles, así como otros centros y empresas locales. Este año el protagonismo de patrocinio privado lo han asumido el restaurante Duque y el restaurante El Secreto de S. Clemente.

De nuevo recordamos, superando amnesias frecuentes, que el Curso de Pintores Pensionados de Segovia es continuador de la “Escuela de Pintores del Paular” que creara allá por 1919 1a Dirección General de Bellas Artes para becar la estancia de pintores durante los meses de verano en las antiguas celdas del Real Monasterio de Santa María de El Paular, entonces en ruinas, a pesar de que el gobierno de Alfonso XII en 1876 lo había declarado Monumento Nacional. También conviene recordar que el Curso desde entonces a hoy siempre mantuvo de forma sorprendente el mismo espíritu académico, naturalista y lúdico que inspiró las actividades que surgieron de la Institución Libre de Enseñanza que fundara F. Giner de los Ríos. Sin duda que podemos decir que el Curso de Paisaje es un proyecto humanista, de tanta enjundia ilustrada como actualidad en perfecta sintonía con las inquietudes y demandas de la sociedad globalizada del siglo XXI.

Las/os pensionadas/os proceden por selección de las Facultades de Bellas Artes de toda España y en este edición hay alumnas de la Académie de France, Casa de Velázquez de Madrid, y de la Faculdade de Belas-Artes da Universidade de Lisboa.

Por tradición el curso concluye con una exposición de los trabajos realizados, como muestra de gratitud y evaluación. De ellos se han premiado en tres categorías las siguientes obras: “Duratón” de Lucía Chiosso (medalla de oro) de la Universidad Complutense de Madrid, “S/T, 69/29” de Rocío Caballero Fernández (medalla de plata) de la Universidad de Murcia, y “S/T”, El Campo” de Sarah Navasse-Miller (medalla de bronce) de la Académie de France, Casa de Velázquez de Madrid..

Para la dirección artística de este curso se ha invitado a Rafael Carralero, pintor y Catedrático de pintura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca, el académico Juan Antonio del Barrio Álvarez ha asumido la exigente tarea de Coordinación general con una dedicación plena y un resultado excelente y Fernando Herranz Solís ha actuado como asistente del curso y productor de la exposición. La ideación, fotografías y maquetación del catálogo la han realizado Diego Conte Bragado y Javier Herrero Valle.

Es fundamental mencionar a tantas instituciones y personas para comprobar que el Curso de Pintores de Segovia es un empeño colectivo para que Segovia sea la ciudad protagonista de esta actividad, no solo como objeto pictórico sino como vivencia, emoción y referencia en la formación artística y vital de tantas generaciones de jóvenes artistas año tras año. Se trata de “pintar Segovia en Segovia”, proyectando su luz, su memoria y su contexto más allá de sus límites geográficos con visiones y lenguajes creativos diferentes y complementarios. Dialogar con Segovia y su ciudadanía para imaginar desde el arte un futuro más valioso y humano.

Una edición más del curso de pintores pensionados, un año más dando vueltas al paisaje de Segovia, tal vez ésta sea una de las que han aportado mayor diversidad de propuestas. Tan diversas como complementarias. Todas las personas que han participado insisten de nuevo en que junto a la calidad artística y técnica de las obras expuestas, es la experiencia vital, emocional y estética que el Curso de Paisaje aporta, la mayor herencia transmitida. El trabajo en grupos, el diálogo constante, el intercambio generoso, han permitido crear un estilo de vida en el que el arte como debate e innovación, como crítica y respeto, como identidad particular y diferencia colectiva, aporta todo el valor y significado a las urgencias de la sociedad democrática actual. Y de nuevo podemos repetir que el paisaje en el arte es una actitud críticamente ciudadana, la expresión más democrática posible de la experiencia creativa.

Un curso más en el que calor y color, palabras y pinceles, risas y silencios, proyectos y fracasos, experiencias y experimentos, han convivido y dialogado conformando libremente un diseño curricular abierto, exigente y respetuoso para dar vida a esta pequeña pero emblemática Academia del Paisaje, con mayúsculas, en que se convierte cada verano el Palacio Quintanar para dar continuidad, mitad por azar y mitad por dedicación y empeño de la Academia de S. Quirce, a una de las iniciativas artísticas más longevas y sin embargo más innovadoras de panorama pictórico español.

Y como un rito anual más, mirar el grafiti “Siempre retorno”, que Vaquero Turcios pintara en el patio del Palacio Quintanar, como nostalgia y compromiso de reencuentro en Segovia.