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Una de las convenciones sociales más arraigadas asegura que para que una conversación entre varias personas fluya sin problemas debe obviar abrir cualquier tipo de debate sobre política, religión o fútbol. Para alguien como Óscar Sancho, que abjura y huye de los convencionalismos, romper esa barrera ha sido una de las principales motivaciones para dar el salto a la literatura y escribir su primer libro, donde bajo el título ‘Ni política, ni religión ni fútbol’ (Ed. Desacorde) plasma de forma sincera y descarnada sus opiniones sobre los tres temas considerados tabú para no romper la paz social.

El confinamiento por la pandemia entre marzo y junio ha servido como catalizador para poner en marcha este proyecto, con el que el cantante del grupo Lujuria –abanderado del heavy patrio tras tres décadas en la carretera- debuta como escritor con la única intención de seguir caminando por el lado salvaje de la vida destrozando mitos, cuestionando dogmas y derribando las barreras de lo políticamente correcto.

Con prólogo de Fernando Madina, cantante de Reincidentes, Sancho reflexiona en este libro sobre la deriva política de los últimos años, el valor de las religiones o la pasión por el fútbol, todo bajo el tamiz de una opinión como la suya, que presume de ser libre e independiente. La base del libro se sustenta en su intensa actividad en las redes sociales, que en este tiempo de crisis sanitaria le han servido como vehículo primario para expresar sus opiniones, y que le llevaron a pensar en un libro para reunirlas.

“Nunca he entendido eso de que en una conversación no se pueden tratar asuntos como la política, la religión o el fútbol sin terminar discutiendo – asegura-. Yo tengo muchos amigos con los que discrepo de estos temas y con los que puedo hablar sin tapujos con unas cervezas de por medio, y creo que se puede hablar de todo siempre desde el respeto, porque cada uno es libre de tener sus pensamientos y expresarlos”.

El libro está teniendo una gran acogida, y en la preventa antes de llegar a las librerías agotó los ejemplares que la editorial había dispuesto, por lo que el mensaje parece haber calado no sólo entre los ya entregados a la causa rockera, sino entre los que buscan autenticidad y libertad en tiempos de mordazas innecesarias.