Nutrias a los pies del Alcázar

El IV Censo Nacional constata la evolución positiva de la especie, presente ya no solo en todos los ríos principales de la provincia sino también en algunos tributarios y lagunas

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Al amanecer y al anochecer, la nutria sale a cazar. Sus hábitos crepusculares han hecho de este mamífero carnívoro uno de los animales más difíciles de contemplar. Sin embargo, excrementos delatan su presencia. Y, en Segovia, a los pies del Alcázar, en el Eresma, resultan hoy en día relativamente sencillos de encontrar. Hay, pues, nutria en el río de la ciudad y, a buen seguro, alguna noche, a la luz de la luna, se zampa una trucha en la parte baja de la fortaleza.

El IV Censo Nacional de Nutria, realizado este año por la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM), con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, ha constatado la presencia de esta especie en el Eresma a su paso por la ciudad. “La limpieza de este tramo del río facilita la presencia de nutria; la verdad es que Segovia puede estar orgullosa de tener ejemplares junto a la Casa de la Moneda o en la base del Alcázar”, declara el coordinador del censo provincial, el biólogo Carlos Bravo.

Para hallar indicios de la presencia de nutria se utiliza, a nivel internacional, un sencillo método, consistente en recorrer la orilla de un río en busca de excrementos de la especie, prácticamente inconfundibles. La nutria cuenta con una glándula anal que excreta una especie de lubricante, aceitoso, cuya función es impedir que las espinas de los peces que va a expulsar se claven en su intestino. Luego, tras soltar ese líquido, evacúa. Y en las piedras o lugares conspicuos del río donde defeca, es habitual encontrar la mancha aceitosa previa y, al lado, las heces.

Acabado el trabajo de campo del cuarto censo, Bravo se felicita de la evolución de la especie en la provincia desde 1986, hace 30 años, cuando se llevó a cabo el primer sondeo. “Entonces —recuerda ahora— la distribución de la nutria era francamente escasa en la provincia; había en el Riaza y en Duratón, poco más”.

A mediados de los 90, la SECEM repitió el censo, obteniendo ya mejores resultados, pues ya se apreciaba una “manifiesta recuperación” de la especie. En la siguiente década, recolonizó los principales ríos de la provincia. Y ahora, en el censo de 2016, para Bravo “la noticia más destacada” es la de que su presencia sigue incrementándose, llegando incluso a colonizar los tributarios de los ríos principales, como en el caso del Bercimuel o el Serrano. Además, este biólogo ha detectado, por primera vez, nutria en lagunas de la provincia, en concreto en Lastras de Cuéllar.

“En diez años, la nutria no ha perdido presencia en ningún sitio, y ha ganado en ríos tributarios”, insiste Bravo. A su entender, dos elementos han resultado claves en la mejoría de la especie. Por una parte, la mayor limpieza de los ríos, en buena medida gracias a la depuración de las aguas. Y, en segundo lugar, la incipiente presión poblacional, que empuja a algunos ejemplares de la especie a ríos más pequeños.

Dando por hecho que la nutria es un indicador de la salud de los ríos, Bravo considera que en la actualidad “la salud de los ríos principales de Segovia es bastante buena”, si bien advierte que “quedan cosas por hacer”, principalmente la eliminación de lugares puntuales de contaminación, entre los que destaca uno, situado aguas abajo de la villa de Riaza, y otro, junto al río Voltoya, en Coca. “Hay tramos que pueden ser perfectamente colonizables por la nutria pero en los que todavía no está; esperemos que en 10 años pueda haber llegado allí”, concluye Bravo, a modo de deseo.