Los asistentes del Teatro Juan Bravo asisten a una de las ponencias
Congreso de jugadores rehabilitados, en el Teatro Juan Bravo. / NEREA LLORENTE

Cuando surgió en 2018, la labor de FECYLJARFederación Castellano y Leonesa de Jugadores de Azar Rehabilitados– era difundir la necesidad de crear un colectivo en las provincias donde no existía para ayudar a los ludópatas y proteger a la población susceptible de caer en el abismo. Una de las vías para hacerlo era celebrar su congreso regional en estas tierras yermas. Tres años después, pandemia mediante, Segovia tiene asociación y sus redes se van consolidando. En ese contexto, el congreso que la federación celebró este domingo en el Teatro Juan Bravo sirvió de impulso para luchar contra esta adicción.

Tras un año y un mes de vida, la Asociación Segoviana de Jugadores Rehabilitados (ASEJARE) “está despegando”, subraya su presidente, Ángel Aranzana. El colectivo surgió bajo el paraguas de Ajupareva (Asociación de Jugadores Patológicos Rehabilitados de Valladolid), que trataba a un número creciente de ludópatas procedentes de Segovia. Ante la falta de una estructura local, el grupo vallisoletano creó la estructura del colectivo con el objetivo de liderarlo provisionalmente hasta que surjan voluntarios dentro de Segovia.

La asociación segoviana está tratando en estos momentos a 13 personas -doce hombres y una mujer- y afronta una presión añadida por el aumento de jugadores durante la pandemia. “Esperábamos un aumento nuevo de casos, que ha llevado a tener más jóvenes y más gente, con una adicción más rápida. Lo que tiene el juego online es que engancha mucho más rápidamente que el juego presencial. Es más adictivo. Y como no trabajas con dinero físico parece que no te estás gastando nada. No se ve la cantidad de dinero que te puedes gastar”.

Estas acciones pretenden poner sobre la mesa el problema de la ludopatía. “Que la gente lo fuera viendo y que no tuvieran miedo a solicitar ayuda o información”. Aunque la publicidad del juego ha sido regulada, Aranzana admite que ninguna restricción es suficiente. “Nunca se van a llegar a acuerdos totales y lo que se haga nunca va a gustar a todo el mundo. Unos quieren que las leyes sean más permisivas; otros que menos”. La Ley de Publicidad, en vigor desde el 30 de agosto, prohíbe anunciar el juego privado online -excluye a las Loterías del Estado y a la ONCE porque no considera que sean formatos agresivos– salvo en horario de 1:00 a 5:00 horas. La batalla dista mucho de estar resuelta y los juzgados tendrán que posicionarse ante la oposición de los operadores de juego, empresas publicitarias o equipos de fútbol que han denunciado la ley.

Otro tema importante del congreso es la gestión de las casas de apuestas presenciales, con municipios que tratan de defenderse de su implantación pero que están atados de manos en cuanto a competencias, en manos de la Junta. “Para nosotros ya hay suficientes casas de apuestas. Sí que es verdad que con esto de la pandemia más de una y más de dos van a cerrar, porque lo he visto. Hay muchas para la población que tenemos en las ciudades. Es que no hay tantas farmacias por ratio de población. No puede ser que tengamos más casas de apuestas que farmacias. Y esto descontando a mayores de 65 y menores de 18, que en teoría no juegan. Una para 4.000 vecinos es bastante abusivo. Pero bueno, está permitido así”.

La federación, parte de la mesa de juego responsable, está a la espera de la nueva ley. En ese foro están los operadores de juego o las consejerías de Familia o Educación, junto a sindicatos o asociaciones de vecinos. “A ver lo que sale de aquí”. La red contra el juego toma nota.