No hay talento sin trabajo

La segoviana Cristina del Barrio es una de las jóvenes mezzosoprano españolas con mayor proyección dentro del panorama lírico nacional

Un momento de su última producción, ‘La Cenerentola’, en la Ópera de Las Palmas. / NACHO GONZÁLEZ / ÓPERA DE LAS PALMAS
Un momento de su última producción, ‘La Cenerentola’, en la Ópera de Las Palmas. / NACHO GONZÁLEZ / ÓPERA DE LAS PALMAS

Hay niños que sueñan con cantar en un grupo de pop. Este no era el caso de Cristina del Barrio. Comenzó a estudiar música con 8 años y, aunque en un principio “solo quería cantar”, la ópera acabó escogiéndola a ella. Ahora es una de las jóvenes mezzosoprano españolas con mayor proyección dentro del panorama lírico nacional. Pero esto no solo lo ha logrado gracias a su talento. Como asegura la segoviana, “detrás hay mucho trabajo diario”.

Su voz y su personalidad arrolladora sobre el escenario le llevó a los derroteros de un género que abarca todas las posibilidades que podía desarrollar. Del Barrio no solo canta en el momento en que está dentro de una producción, de ahí que se sienta una deportista: “este género musical es una carrera de resistencia, requiere mucho esfuerzo”, afirma.

Como le dice uno de sus profesores, “una mezzosoprano es una soprano con graves”. Es esta la tesitura en la que se mueve. A pesar de que en su familia nadie se dedica a la ópera, reconoce que son “muy musiquines”. Su padre le enseñó a tocar la guitarra y su tía, María del Barrio, a tocar las castañuelas. Es por ello por lo que, “siempre que puede”, introduce las castañuelas en su espectáculo. Así siente que está cerca de quien les dejó hace años.

La ópera es un compendio de muchas artes que requiere de un esfuerzo por parte del espectador si quiere disfrutarla. La mezzosoprano va más allá. Para ella, “es algo mucho más grande que todos nosotros”. La pandemia le ha servido para recordar lo que su acelerado ritmo de vida le había hecho olvidar: con su trabajo, “hace sentir cosas a la gente que le escucha que son más grandes” que ella misma, sostiene.

Si hay algo que le emociona todavía más que la ópera, es hablar de la ciudad que le vio nacer y convertirse en un referente entre las mezzos jóvenes. Reconoce que el pasar largas temporadas fuera de su “lugar de referencia”, le hace echar “mucho de menos” Segovia y valorarlo “aún más cuando vuelve”. “Hoy más que nunca, el alma humana necesita belleza”. Y Segovia de esto va servida.

Afirma estar “orgullosa” del camino que sigue su vida, en la que cada día trata de ser su mejor versión, “como cantante y como persona”. Muchos de sus compañeros tienen rituales antes de subirse a las tablas. Ella no los necesita: confía en su trabajo. Hasta el momento, parece funcionarle.