Clara Luquero, alcaldesa de Segovia./ Nerea Llorente
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Se encuentra cómoda Clara Luquero en su papel de anfitriona en el ayuntamiento ante el periodista. Cuando este intenta incidir en si piensa volver a someterse como cabeza de lista socialista a un nuevo refrendo popular cambia de faz para decir muy seria: “nunca he anticipado mis pretensiones políticas. Estoy centrada en el desarrollo de los proyectos en marcha que tiene este ayuntamiento”. Entre esos proyectos está el del Valle de Tejadilla, que a la alcaldesa apasiona. Y cuando digo apasiona quizá me quede corto. Pareciera que es esta la actuación con la que le gustaría ser recordada en el futuro como proyecto de ciudad, por encima del Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial, estos días en proceso de recepción –complicada recepción por lo singular del edificio y de sus avatares-, y a la par de la cobertura del déficit sanitario de Segovia que la pandemia ha dejado en evidencia, y que va a presidir la agenda de la entrevista que mañana mantendrá con el presidente Mañueco, en la que también estarán presentes la nueva estación de autobuses y la participación de la Junta de Castilla y León en la financiación local.

— El otro día, en los corrillos ante el Hospital General, usted comentó que acudiría ante el presidente Mañueco “calentita” por la situación sanitaria de la ciudad y de la provincia. ¿Cuánto de “calentita” va?
— No fue una declaración pública, lo quiero dejar claro, sino un comentario espontáneo en el que utilicé un término coloquial. Pero es que estamos muy preocupados por la segunda dotación sanitaria. Y creo interpretar un sentimiento mayoritario de la ciudadanía y de instituciones como el Colegio de Médicos, la Federación de Empresarios de Segovia o la Cámara de Comercio.

Durante la pandemia hubo desbordamiento de la UCI –la alcaldesa contesta así a las declaraciones del coordinador de UCIs de Castilla y León publicadas el sábado por este periódico-. 10 camas eran insuficientes para atender a una población de 150.000 personas. Se pasó de 10 a 27 y se desplazaron enfermos a Valladolid. Y cuando hablo de carencias no me refiero solo a la población de Segovia. Recibimos dos millones de turistas, a los que también hay que atender si lo necesitan. La pandemia ha puesto al descubierto nuestros déficits sanitarios. Cuando leí en la entrevista de EL ADELANTADO que el segundo Hospital se estudiará en su momento después de una reflexión, reaccioné: quien posee las competencias en materia sanitaria tiene que responder de inmediato.

Otra cosa sería una injusticia. Lo único que reclamo es un trato igualitario en relación con otras capitales.

— ¿Le parece que la ampliación a 16 camas de la UCI es insuficiente?
— Es insuficiente.

— El presidente Mañueco se refirió a una segunda infraestructura, con crédito presupuestario en el 2021, para acoger especialidades, estancias medias y servicio radiológico, y que una vez realizada se valoraría la necesidad de un segundo hospital.
— Cuando se trata de la vida de las personas no nos podemos pasar dos décadas reflexionando. Comprendo la reforma que se está realizando ahora con la ampliación de camas, los dos itinerarios, etc. El Ayuntamiento ha colaborado en las cuestiones administrativas. Pero la ciudad no se va a conformar con una ampliación modesta. Necesitamos servicios parejos a los que reciben los ciudadanos de otras capitales y de otras provincias. Yo no estoy hablando de un segundo hospital sí o sí. Quien tiene que realizar el estudio es el gobierno regional competente en la materia. La alcaldesa lo que dice es que necesitamos un segundo hospital o una ampliación considerable, amplísima, diría de un 80%, que acoja nuevas especialidades, estancias y servicio de radioterapia.

— Que no tiene por qué ser el Policlínico.
— Reivindicamos una segunda dotación hospitalaria. Si puede servir el Policlínico, pues bien. Si es mejor levantarlo junto al actual edificio para hacer un complejo hospitalario, perfecto. Pero no somos nosotros quienes lo tenemos que decir. Yo lo que quiero es que no haya una infradotación de servicios, por cierto en un Hospital que ya nació infradotado.

— Su partido, el PSOE, podría aprovechar la mano tendida para negociar los presupuestos después del Plan de Recuperación para, dado que aquí no ha sido incluido, propiciar la firma de un convenio con dotación presupuestaria para esta macroampliación o segundo hospital.
— Bueno. Hemos demostrado que somos capaces de negociar para atender las necesidades económicas y sociales producidas por la crisis sanitaria consecuencia de la pandemia. Por supuesto que habría cooperación. Que hubiera un acuerdo o un convenio que incluyera además del compromiso político una partida presupuestaria significativa sería fetén, siempre que no haya intención de dejarnos con una ampliación mínima del hospital. Pero no vamos a tolerar demoras e incumplimientos como el que ha habido con el CAP Segovia 4 o con el Instituto de San Lorenzo, en donde después del compromiso del Ayuntamiento aún se tuvo que esperar 7 años para las obras. La salud es lo más sagrado, no podemos ofrecer más recursos a unos que a otros.

— Cambiamos de tercio. Estos días se está procediendo a la recepción administrativa del edificio que albergará el Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial de Segovia. Por fin.
— El lunes hablaré a primera hora con el interventor para ver si hay cuestiones que solventar, como pasa en todas las obras. Si las hay, se les dará un plazo para que las puedan rectificar.

— ¿Cuál ha sido el coste final del edificio?
— El edificio CIDE está en torno a los 12 millones de euros, que es por otra parte un presupuesto que está dentro del coste de un edificio de esas características, como se ha visto en la segunda fase del campus María Zambrano o en la Biblioteca Pública, que ha subido hasta los 13, creo recordar.

— No es frecuente que un proyecto de estas características lo soporte solo la espalda financiera de un ayuntamiento, sin participación del gobierno regional.
— Hubiera estado bien, pero dos no bailan si uno no quiere.

— Ya hubo que devolver más de 9 millones de euros de transferencia financiera del Plan Avanza del gobierno central.
— Todo este proyecto comenzó con una subvención del Plan Avanza, que potenciaba este tipo de infraestructuras. De lo que se trataba es que España se pusiera al mismo nivel que los países europeos en cuanto a la sociedad de la información y de las telecomunicaciones. Al poco de iniciarse la obra quebró la empresa constructora, y no se acabó en el plazo que teníamos para ejecutar la subvención, por lo que el Ayuntamiento de Segovia acabó devolviendo el préstamo a bajo interés que teníamos y también una subvención de un millón y pico. Cuando llegué a la alcaldía me encontré un edificio inconcluso; un edificio enclavado dentro de un proyecto de claro aporte al desarrollo de la ciudad y al empleo, y consideré que había que realizar un esfuerzo para acabarlo; ya había una parte importante de dinero público invertido, la parte más gruesa, de unos 8 millones, y lo que ha hecho de alcaldesa es comprometer otra parte, cerca de 4 millones. Era la única salida posible para dotarlo de significado y sentido siguiendo el proyecto para el que fue concebido. La otra alternativa hubiera sido dejarlo inconcluso, despreciar el dinero público invertido y no cumplir con el objetivo previsto, y eso era peor. Incluso le puedo decir que hemos perdido la implantación de alguna multinacional en la ciudad que condicionaba su presencia a la existencia del edificio.

— ¿La va a intentar rescatar ahora, que parece que está terminado?
— Sí. Porque por imagen de marca quería ubicarse en ese edificio, no en otro de la ciudad. Eso nos ha hecho cerciorarnos de que si queríamos implantar este tipo de empresas en la ciudad necesitábamos un edificio de estas características.

— ¿Qué pasos se están siguiendo para atraer proyectos empresariales al CIDE?
— Estamos trabajando con la ministra de Industria para ubicar algún proyecto relacionado con la innovación. Cuando esto evolucione y si fraguan podremos anunciarlos.

— ¿Cuántas empresas han mostrado su interés?
— Cuando hicimos la presentación estábamos hablando de un total de 9 empresas, es verdad que de diferente envergadura y de distinto número de trabajadores. Ahora tendremos que ver cómo han evolucionado después de la crisis económica derivada de la pandemia. Somos realistas.

— Indra puede funcionar como locomotora.
— Es la multinacional más importante, y va a instalar en el edificio uno de sus centros avanzados de producción de software. Tenemos la confirmación de que seguimos con el proyecto de manera conjunta. Ahora hay que relacionar esta implantación con el resto de las empresas, que eran muy innovadoras, todas ellas vinculadas a proyectos de digitalización, aunque a veces estemos hablando de sociedades que tienen 6 trabajadores, pero todos de alta cualificación y capaces de generar un ecosistema de innovación de alto valor añadido.

— ¿Cuándo se inaugurará el edificio?
— Quiero que sea a principios de otoño.

— Para un Ayuntamiento con 67 millones de presupuesto este proyecto ha supuesto un esfuerzo muy importante, no comprendo que sigan solos tras de él.
— Con el presidente de la Junta ya he hablado de este tema. Y le he dicho: nosotros hemos hecho el esfuerzo inversor en solitario, la Junta tiene línea de subvenciones para atraer al territorio proyectos empresariales innovadores, lo que hay que hacer es sumar fuerzas. Contamos con el atractivo para cualquier proyecto innovador y puntero como es este espacio emblemático, otro foco de atracción puede ser la línea de subvenciones regionales. Mire lo poco que pido.

— ¿Qué deuda tiene el Ayuntamiento de Segovia?
— Una deuda que está treinta y tantos puntos por debajo del límite legal permitido. Existe todavía capacidad de endeudamiento y tenemos remanente acumulado también.

— Creo que unos 7 millones.
— Sí, entre 7 y 8 millones de euros.

— ¿Y por qué no se utiliza el remanente para amortizar deuda y así disminuir costes financieros?
— Ya hemos ido amortizando, por eso estamos muy por debajo del límite legal de endeudamiento. Lo importante sería destinarlo a inversión – Nota: esta actuación está ahora limitada por la Regla de Gasto, en su momento impuesta por el ministro Montoro y todavía no suprimida-, que es lo que mueve y marca el futuro. Esperamos que las negociaciones entre la Federación de Municipios (FEMP) y el Gobierno de España lleguen a buen puerto y nos permita utilizar al menos alguna parte de ese remanente para inversión.

— ¿Se va a peatonalizar el casco histórico en este mandato?
— Tenemos que cumplir con este compromiso. Ya se aprobó por el Pleno hace años un Plan Urbano de Movilidad Sostenible que contempla la progresiva peatonalización y la racionalización en la utilización del vehículo privado. Esta línea de actuación lleva años ejecutándose en las ciudades históricas de Europa. Es nuestra voluntad política desarrollarla en este mandato y más sabiendo que el Ministerio de Transición Ecológica está preparando una ley que va a obligar a las ciudades de más de 50.000 habitantes a salvaguardar una almendra central con bajas emisiones.

En ningún caso sería antes del próximo año, porque hay que realizar trámites administrativos, entre ellos cambiar la ordenanza, pero estamos trabajando en ello.

— La actuación queda limitada a los actuales ejes de movilidad.
— En efecto, subiendo la Cuesta de San Juan hay dos ejes de movilidad, uno que va hacia el Colegio de Fray Juan de la Cruz-Taray, y bordea la ciudad, y el otro por San Agustín hacía el centro de la ciudad. Eso sí, lo vamos a realizar asegurando a todas las personas de edad que sus familiares pueden subir sin ningún problema para atenderles. Seré muy garantista en ese sentido la actuación: siempre poniendo por delante a nuestros mayores.

— ¿Se vincularía a ello la creación de párquines como el de Los Tilos?
— De momento, el parquin de Los Tilos no está en la agenda política. Los párquines subterráneos concesionados tienen un problema añadido que se ha repetido a lo largo de la historia, y es que están vinculados a un estudio económico, y en el momento en que no se cumplen las expectativas las concesionarias demandan a la administración, y eso supone riesgos económicos muy importantes. Este tipo de concesión es un arma de doble filo para las administraciones públicas.

— Tampoco estará previsto el llamado túnel de Salcedo, supongo.
— El túnel es una infraestructura muy ambiciosa. Cuando se trabaja el planeamiento se va a lo mejor, a lo idóneo, y a veces se cae en cierta incoherencia con las capacidades económicas de las administraciones que planean. He sido siempre partidaria de que los planeamientos aterricen sobre la realidad económica de los municipios para no caer en utopías inasumibles.

— Izquierda Unida, miembro del pacto de gobierno, ha propuesto quitar el nombre de Juan Carlos I a la avenida.
— En estos momentos no hay nada en la agenda municipal que vaya por ese sentido. Es verdad que las últimas noticias sobre el Rey emérito nos hablan de cuestiones de máxima gravedad, pero creo que lo prudente en estos casos es esperar la evolución de los acontecimientos y obrar en consecuencia. Ahora mismo, insisto, no está en la agenda.

— Pero no quita que en el futuro esté.
— Vamos a ver cómo evolucionan los acontecimientos.

— La imagen de los trenzados de cable por el eje turístico de la ciudad es muy mala, y sobre todo en Marqués de los Arcos-Daoiz. Tenían un presupuesto de 300.000 euros para esta actuación que ha sufrido una modificación presupuestaria.
— Se quedó pendiente. Esta ha sido la única ciudad de España que ha gestionado tres áreas de rehabilitación integral, que ahora se denominan ARU, casi simultáneamente. El ARU de Canonjías no tuvo el mismo grado de ejecución que han tenido el de Judería y el de San José. Ya se sabe que ese tipo de planeamiento de regeneración urbana está soportado por tres administraciones dada la naturaleza del casco histórico. Las bases nos vienen dadas y establecen que cuando hay un porcentaje de vivienda privada rehabilitada se aplica a la reurbanización de vías públicas. Ahí no se ha cumplido y por eso se ha quedado así. Está previsto quitar el cableado, pero sabiendo que afecta a los privados, a las operadoras y suministradoras y a las administraciones.

— Alcaldesa: hay que solucionarlo, la imagen no es buena.
— Creo que los gobiernos autonómicos, y así lo hemos demandado desde el grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad, tendrían que aprobar una línea de subvenciones para la retirada de cableado. Son ellos las responsables de patrimonio; nosotros pedimos que quienes tienen las competencias se mojen y saquen una línea de apoyo, que podemos cofinanciar si hace falta, para su retirada. En Segovia es solo ese sector de Canonjías, hay otras ciudades que tienen todo el casco. Pero incluso nosotros, cada vez que reurbanizamos, como por ejemplo en la Cuesta de San Juan o en las escaleras del Postigo, hemos retirado cableado.

— Por último está el proyecto del Valle de Tejadilla.
— Ese proyecto era una de las asignaturas pendientes de la ciudad. Tenemos recuperados los dos valles, el del Eresma y el del Clamores, que son una maravilla; cuando nos visitó Kofi Annan se fue seducido porque no es solo la belleza natural del entorno, sino la perspectiva de los monumentos. Pues bien, con el Valle de Tejadilla concluimos el cinturón verde de la ciudad. Era el tercer valle periurbano y había que acometerlo. Es una iniciativa ambiciosa, con más de 8 millones de euros de presupuesto.