Parada de taxis de la plaza Oriental durante este sábado. / Rocío Pardos
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El sector del taxi está sufriendo como tantos otros servicios de atención al público y como la sociedad misma las consecuencias de la epidemia de coronavirus que cada día con más fuerza se expande por la ciudad. Ya desde principios de semana, cuando todavía no se habían implementado ni las restricciones de circulación ni las recomendaciones de confinamiento, la afluencia de clientes había descendido notablemente y ahora “cada día va a peor”, según explica Gustavo Calvillo, presidente de los taxistas segovianos.

El servicio que, de momento y pese a las nuevas medidas de seguridad adoptadas por la administración, mantiene a sus vehículos en las calles, se esfuerza por hacerlo en las mejores condiciones de higiene y prevención frente al Covid-19.

A pesar de que no cuentan con un protocolo de higienización o de desinfección de los coches desarrollado por la administración local en Segovia –como sí ocurre en ciudades como Burgos–, los conductores sí han tomado medidas para proteger tanto su salud como la de los usuarios.

“A nivel particular, cada compañero está extremando las precauciones; pero por parte de la administración no nos han dicho que sigamos ninguna pauta o que tengamos especial cuidado. Nosotros estamos limpiando las zonas de más uso del coche, como los tiradores de apertura interiores y exteriores.La mayoría de los coches llevamos geles desinfectantes, que incluso estamos haciendo nosotros de manera casera porque no hay en las tiendas, y también estamos solicitando que nos paguen con tarjeta”, afirma Calvillo.

La cada vez menor afluencia de gente en las calles –en este caso de manera oportuna– y la concienciación del sector con la crisis del coronavirus hace que los cerca de una treintena de conductores que diariamente prestan servicio en la capital se planteen paralizar su actividad. No obstante, antes quieren discutirlo con la concejala de transportes, máxime cuando la suspensión del transporte urbano convierte al taxi en una de las pocas alternativas de transporte de la ciudad.

“Ahora mismo no sabemos qué puede pasar. En otras ciudades han limitado el taxi a servicios mínimos y en otras ciudades está trabajando la mitad de la flota. Lo normal es que, como el resto, estemos en casa, porque también estamos expuestos”.