En la actualidad, Marifé Santiago es profesora de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. / EL ADELANTADO
En la actualidad, Marifé Santiago es profesora de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. / EL ADELANTADO

No tiene inconveniente en confesar su edad. Es un motivo de orgullo el haber “llegado hasta aquí”, asegura. La escritora, filósofa y profesora universitaria, Marifé Santiago, nació en Madrid hace 59 años y, tras haber pasado por tierras gallegas y por Segovia, tiene claro que “se es de donde se está”. Y es que el destino tiene esos elementos que te van llevando por el mundo, en su caso, acompañada de la poesía, a la que define como “una actitud ante la vida”.

Poco después de terminar la carrera de Filosofía, realizó un viaje sentimental y de formación durante cinco años a Galicia. Ya en 1991, doctorada en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, consideró que había llegado el momento de regresar a un entorno próximo a su mundo.

Fue entonces cuando se decantó por un lugar hermoso en la montaña, “al que toda la generación de la Edad de Plata de la cultura española había considerado que era la sierra culta”, afirma. En El Espinar cubrió una vacante como profesora de Filosofía en un instituto cuyo nombre le era especial: María Zambrano.

Es de esas mujeres a las que el entendimiento les genera una experiencia placentera. Esto le ocurrió con María Zambrano, aunque para ello necesitó su tiempo. Cuando empezó sus lecturas, “no entendía muy bien qué trataba de contar”. Por aquel entonces era una joven que avanzaba en su proceso educativo. Al descubrir en qué basaba sus obras, la poeta se convirtió en uno de sus mayores descubrimientos filosóficos y en una fuente de aprendizaje de la que aún bebe.

Hace años que se le puede encontrar en la Universidad Rey Juan Carlos, donde es profesora titular. Pero todavía conserva el vínculo que tejió en Segovia, donde ejerció como concejala de Cultura. Es ahí cuando comprobó que el tiempo “solo tiene medidas históricas para organizarnos, pero que la cultura está más allá de los espacios y de los tiempos”.

Aficionada al yoga y al taichí, le gusta entender cuál es su papel en el mundo. Esto trata de hacerlo a través de las cuestiones de género que aborda en sus libros. Cree que en España ya se ha avanzado: “nos hemos dado cuenta de que queda mucho por hacer”, garantiza. Hace tiempo que se detuvo en ese agujero negro en el que las filósofas (en femenino), estaban olvidadas. Ahora trata de recuperarlas.