donantes de sangre
Presidencia de la asamblea ordinaria de la Hermandad de Donantes de Sangre celebrada en el Juan Bravo./ NEREA LLORENTE

El lema de los donantes de sangre, ‘Ni raza, ni religión, ni frontera’, bien podría ampliarse en Segovia tras lo vivido el pasado año y pasar a ser ‘Ni raza, ni religión, ni frontera… ni pandemia’.

Las donaciones han descendido un 11% el pasado año, un dato significativo que no se puede ignorar pero que tampoco puede tapar la labor incesante que ha llevado a cabo la Hermandad de Donantes de Segovia en 2020 y la responsabilidad de los segovianos que, sorteando los múltiples condicionantes que ha traído la pandemia, no han dejado desabastecidos del líquido vital a los centros sanitarios.

“En las peores circunstancias se ha seguido aportando sangre desde Segovia para que llegara a los hospitales y a las personas que la necesitaban”, aseguraba este lunes el secretario de la Hermandad de la provincia, Ángel Román, remarcando que a pesar de la incertidumbre “nos hemos mantenido activos y cerca de nuestros objetivos”. Estas reflexiones fueron compartidas en la XL Asamblea Ordinaria de la Hermandad que preside Mariano de Frutos, celebrada este lunes en el Teatro Juan Bravo, con aforo reducido.

En el encuentro se presentó la memoria de actividades del ejercicio 2020 y se repasó las vicisitudes soportadas, como el cierre de los habituales puntos fijos de donación del Hospital General y del centro de salud Segovia I (ambulatorio de Santo Tomás), la posterior apertura de otros temporales en el Centro Cultural San José y en la antigua sede de la Escuela de Informática, en Santa Eulalia, la reorganización de las extracciones en los pueblos y la reducción de puestos de captación en las unidades móviles para respetar las distancias de seguridad.

La memoria también refleja que la sede de la Hermandad se mantuvo abierta de manera ininterrumpida, atendida por el secretario general y en contacto telemático con la junta directiva, así como con el Centro de Hemoterapia y Hemodonación de Castilla y León y la red provincial de delegados.

La labor de estos 102 delegados locales fue elogiada en la asamblea, así como la colaboración brindada por los segovianos en tiempos de estados de alarma, confinamientos, restricciones, sufrimientos y miedos. “Se han volcado y han dado una respuesta excepcional”, manifiesta Ángel Román. “Hay que tener en cuenta —comenta Ángel Román—que han estado recibiendo un doble mensaje; por un lado se les decía que no salieran de casa ni tuvieran contactos sociales y por otro lado nosotros les llamábamos para que vinieran a donar, cumpliendo con las máximas medidas de seguridad, y han acudido con responsabilidad y mostrando su solidaridad”.

Así en la memoria de 2020 consta que “este esfuerzo extraordinario realizado en el contexto de una crisis mundial sin precedentes pone de relieve el papel crucial de los donantes de sangre bien organizados, voluntariamente comprometidos y totalmente solidarios, altruistas y anónimos para velar por la disponibilidad de suministro de sangre segura y suficiente tanto en tiempos de normalidad como de emergencia”.

La estadística anual y los datos numéricos de colectas también fueron presentadas. Llevan signos negativos y llaman a la remontada.

El pasado año se obtuvieron 5.925 donaciones con las que se recogieron 2.666, 25 litros de sangre, y dejan un índice de un 38,60 entregas por cada mil habitantes.  El 66 por ciento de las captaciones se lograron a través de las 135 colectas organizadas en distintos sitios y el 33,35 en los puntos fijos o temporales de recepción. Si se comparan estos datos totales con los del año anterior y la última década empiezan a aparecer los signos negativos. El año de la pandemia deja una reducción del 11 por ciento en las donaciones con respecto a 2019, cuando se hicieron 6.729, y la cifra más baja del periodo 2011-2020 que se mantenía con balances anuales bordeando por arriba o por abajo la barrera de las 7.000.  Hasta ahora el valor mínimo de la década se había anotado en 2018, ejercicio que terminó con 6.448 donaciones. El índice por población también es el más reducido del periodo, que se movía entre el 42,04 y el 44,77 por ciento.

Las semanas del confinamiento más estricto marcan el descenso más pronunciado. Concretamente, en abril se produjo una caída del 54,71 por ciento de las donaciones con respecto al año anterior.

Es significativo que el último trimestre de 2020 mejore los registros de octubre, noviembre y diciembre de 2019, entre cuatro y ocho puntos positivos. Para la Hermandad resulta esperanzador el hecho de que dentro de las dificultades, sufrimiento y miedos que ha generado el Covid, 556 personas se hayan hecho donantes de sangre, un dato muy similar al del año anterior ( 569).