Un momento del concierto celebrado en la iglesia de Santa Eulalia, /NEREA LLORENTE

Dentro del ciclo Encuentro Mujeres Músicas ‘María de Pablos’, se ha dedicado el concierto central a un recordatorio de lo que supuso en el siglo XVII la irrupción de Barbara Strozzi en el mundo musical, la primera mujer que vivió de la música en un mundo donde la música la escribían los hombres.

El concierto planteado por Raquel Andueza reunía obras de autores anónimos junto con obras de Francesco Cavalli, Claudio Monteverdi y las propias de Barbara Strozzi.

La voz de la soprano Raquel Andueza es una voz natural, fresca y llena de giros escénicos y queda patente su facilidad para conectar con el público. Sus explicaciones sobre la vida de los compositores del programa, en especial de Barbara Strozzi, nos ofrecen el panorama de la vida de los músicos en la Venecia del siglo XVII.

Abrió el programa con un anónimo, ‘Bella mia’ y ‘Stava in rozza campannella’, una nana de la Virgen al Niño Jesús, de Barbara Strozzi.

De Francesco Cavalli un aria, Vieni Vieni. Este autor ejerció bastante influencia sobre la Strozzi, era amigo de su padre y se le recuerda sobre todo por su música de ópera.

‘Mentre al Devoto collo’, de la Strozzi, narra la aparición de un escudero muerto en el campo de batalla y surgen los recuerdos.

Precediendo a una obra de Claudio Monteverdi, ‘Voglio di vita Uscir’, Jesús Fernández Baena, que acompañó durante todo el concierto a la tiorba, interpretó una interesante obra para tiorba.

A continuación dos anónimos, ‘La Donzelleta’ y ‘Un sol bacio’, el segundo de los cuales es muy sentido.

La ‘Vendetta’, de la Strozzi y ‘Vivir en este estado’, anónimo, nos llevan a la expresión a la que llegan las arias, que más tarde serían barridas por la ópera, aunque en Venecia todavía se conservarían hasta el XVIII.

Para cerrar el programa ‘Che si può fare’, ¿qué se puede hacer? Es toda una declaración del estado de ánimo de Barbara Strozzi en forma de pasacalle.

Como bis ofrecieron ‘Me muero de amor’ y una folía del último disco que han grabado, ‘El baile perdido’.

Un ejemplo de arte, profesionalidad y buena voz nos ofreció Raquel Andueza con el acompañamiento de Jesús Fernández Baena. Por otra parte se nota el árduo trabajo de archivos.