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Aguilucho cenizo adulto. / ICAL

Entre 2012 y 2013, SEO Segovia, grupo local de SEO-BirdLife, puso en marcha la campaña de protección del aguilucho cenizo. Un trabajo eficaz y sencillo para poner a salvo nidos y polluelos de esta especie vulnerable para que nunca sea especie amenazada. Esta campaña, han localizado en campos de cultivo de cereal de la campiña un total de 94 nidos, de los que 31 requirieron un vallado de protección, gracias a la labor de cerca de medio centenar de voluntarios que también llegaron de SEO Guadarrama (Madrid).

El responsable SEO Segovia, Fernando Arribas, cifra en casi 300 los nidos localizados desde que comenzaron este proyecto y esta campaña de 2021 ha sido la más exitosa con casi un centenar de nidos. La difusión de un vídeo con el trabajo que vienen realizando durante estos últimos años ha contribuido a que haya más personas voluntarias en el campo, recorriendo los municipios.

La llegada de más voluntarios a la campaña de protección del aguilucho cenizo “ha sido decisiva y muy importante, hay que agradecérselo”, remarca Arribas. Además de lanzar un agradecimiento también muy especial a los agricultores de la provincia de Segovia, que están muy sensibilizados y son muy pocas las excepciones que se niega la colaboración.

El aguilucho cenizo

El aguilucho cenizo es una especie menos conocida y está intrínsecamente ligada con los campos de cereal, donde cría, caza y habita. Una situación que le ha hecho pagar un precio muy alto, por anidar en el suelo y que sus polluelos murieran antes de poder levantar el vuelo al pasar las cosechadoras por encima de los nidos.

Vallados salvadores

Con la mecanización de las labores del campo, los años de sequía que obligan a adelantar la cosecha, son factores que se pueden revertir de una manera sencilla. El primer paso de estos voluntarios es la localización de parejas reproductoras de aguilucho cenizo, y después dónde hacen los nidos. Una tarea donde los agricultores hacen también un gran trabajo llamando a los miembros de SEO Segovia.

El aguilucho cenizo como ave migratoria vive en dos lugares durante el año. “Vienen a finales de marzo, principios de abril, con la primavera, crían en la Península Ibérica y a finales de verano regresan al África Subsahariana, en zonas de sabana como Mali, Senegal o Gambia”.

El gran objetivo es salvar los nidos de las cosechadoras. Son una especie que a diferencia de muchas aves rapaces no anida en árboles o roquedos, sino que son más como las perdices, aves esteparias o de la campaña. Para su hábitat y alimentación buscan herbazales y si no los encuentran eligen campos de cereal.

Los agricultores tienen muchas razones para echar una mano en la exitosa campaña de protección del aguilucho cenizo pero, una muy importante es su alimentación a base de insectos y roedores pequeños, como los topillos que “tantos quebraderos les dan”, resume Fernando Arribas, aportan una ayuda “de forma natural”, en el control.

En los campos de cultivo, una vez localizado el nido, hasta una treintena esta temporada, es necesario vallar para protegerlos e intentar, subraya el experto, que “sus condiciones naturales de reproducción se mantengan los más naturales posibles”. Es más fácil vallar el nido que cambiarlos de sitio. “El vallado es un método exitoso y permite que los padres sigan alimentando a los polluelos”. Además, las crías también se sienten protegidas y no intentan huir porque, hay que reconocer, que las cosechadoras les genera mucho estrés por el ruido.

La zona vallada no se cosecha, con lo que ese cereal ya crecido y con una cierta altura, también tienen otra misión, proteger a los polluelos de los depredadores aéreos, como el águila calzada, el búho real o el milano negro.