Un análisis previo de la situación de la calle en la que se va a intervenir, basado en el número de averías en la red de saneamiento que se detectan, y el impacto en cuanto al número de habitantes que residen en la zona son los criterios comunes a la hora de decidir emprender una obra de reparación o reurbanización en el callejero de la capital. El concejal de Obras y Servicios Miguel Merino, señala que las intervenciones “tratamos de que se hagan con coherencia”, llevando a cabo obras en aquellas calles donde se haya realizado ya la renovación de redes de saneamiento y abastecimiento o en las que haya que hacerlo. De este modo, la ciudad va cambiando las tuberías de fibrocemento por otro material más seguro y que ofrece menos problemas de mantenimiento
Pero si se producen incidencias puntuales, el protocolo es bien distinto, tal y como explica Merino, ya que se trata de identificar la magnitud del problema y averiguar después si procede de alguna instalación ajena al Ayuntamiento como compañías de suministro de gas, electricidad o telefonía. “Si es así –explica- tenemos que requerir su intervención para que subsanen esas afecciones, que a veces se resuelven de forma más lenta de la que lo pudiera hacer el Ayuntamiento con sus propios medios”.
Para ello, la concejalía cuenta con dos cuadrillas de mantenimiento de obras públicas cuyo trabajo se desarrolla en función de incidencias programadas o urgentes, y en años anteriores se veía reforzada con otras cinco cuadrillas que procedían de los Planes de Empleo Preplan de la Junta de Castilla y León. Este año, el Ayuntamiento ha sufrido la reducción de estas cuadrillas ya que hasta el mes de octubre el Gobierno regional no ha sacado la convocatoria, mientras que en otras se realizaba desde junio a diciembre; lo que ha motivado el retraso en abordar muchos de estos proyectos.“Con ello, no sólo se ha perjudicado a la ciudad, sino a las más de 80 personas que vivían de estos siete meses de trabajo”, puntualiza el concejal.
Merino rechaza las críticas de la oposición municipal sobre el “clientelismo” en el diseño y programación de las intervenciones en las calles de los barrios, primando a los de mayor población. En este sentido, asegura que “cree el ladrón que todos son de su condición”, e insiste en la importancia de analizar cada intervención basándose en los parámetros antes citados vinculados a la renovación de las redes.
Asimismo, reconoce que los vecinos entienden que tener calles en buen estado es “algo básico para garantizar la movilidad”, y destacó el esfuerzo presupuestario realizado este año con obras como la avenida de Padre Claret, Villacastín, Navacerrada o Tejedores. “Esto es el contínuo de una ciudad, en la que siempre hay cosas que hacer”, concluyó.