Miguel Ángel Tapias corresponde a las muestras de agradecimiento. / NEREA LLORENTE
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Los vecinos de San José caldearon ayer el ambiente de una fría tarde otoñal para rendir homenaje a Miguel Ángel Tapias, su querido “Aspirino” que después de 43 años trabajando en la farmacia del barrio abandona su profesión.

Con la misma amabilidad y el buen talante con los que ha atendido día a día a generaciones de sus convecinos, Miguel Ángel Tapias, correspondió a las muestras de cariño que le brindaron en la plaza de San José, a pocos pasos de donde se encuentra la farmacia que ha sido su centro de trabajo, pero también su hogar.

Esta fiesta familiar ha sido organizada conjuntamente por las ‘fuerzas vivas’: Asociación de Vecinos 1º de Mayo, Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad y Asociación de Aguederas, contando con la colaboración de Costa y Pajares, que amenizaron con música el encuentro en el que se sirvió limonada y pastas para todos los asistentes.

Los presentes recordaron la trayectoria de este profesional cargado de humanidad que empezó como ayudante en la farmacia, de la que entonces eran titulares, don Gerardo Angulo y doña Elvira Herrero, junto a Felipe Burgos. “Ha sido una vida dedicada a la atención de los vecinos de su barrio, con un trabajo que le ha obligado a pasar más horas en el citado establecimiento que en su propio domicilio y sacrificando muchos momentos familiares, pero donde él se sentía verdaderamente feliz” recuerdan los promotores del homenaje que han querido agradecer y reconocer tantos años de entrega, buen servicio, trato cordial y disposición plena para ayudar quién lo necesitara, si