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La llegada de la borrasca ‘Daniel’ a España a mediados de diciembre del pasado año provocó importantes destrozos en las zonas arboladas de los parques y jardines de la capital. El cierre al público de estas zonas de ocio fue la inmediata medida de prevención que el Ayuntamiento puso en marcha para evitar que la caída de ramas y árboles por efecto del vendaval provocara daños personales, y muchos de estos espacios se vieron asolados por la fuerza del viento, mermando su frondosidad.

Las negativas consecuencias del temporal de viento han servido para acelerar el proyecto de la Concejalía de Medio Ambiente de poner en marcha un Plan Director que analizará la gestión del riesgo y la seguridad en las zonas arboladas, así como las intervenciones derivadas precisas para garantiza su mantenimiento y la posibilidad de extender nuevas plantaciones en otros lugares de la capital.

El concejal responsable del área, Ángel Galindo, señaló que el Plan Director permitirá al Ayuntamiento “saber qué es lo que tenemos y como se encuentra” en esta materia, así como sentar las bases para una gestión “racional y sostenible” de las zonas verdes de la ciudad. En este sentido, los criterios estéticos y paisajísticos “jugarán un papel fundamental, conforme a la idiosincrasia de cada paraje, teniendo en cuenta la adaptación al cambio climático de las diferentes especies”.

Los técnicos de Parques y Jardines serán los responsables de llevar a cabo este plan, que se desarrollará durante los primeros meses del año, y que servirá como base de una futura ordenanza municipal de protección del arbolado, uno de los proyectos que la Concejalía de Medio Ambiente quiere sacar adelante en este periodo de gobierno.

Galindo manifestó que la ordenanza permitirá un control y seguimiento del riesgo del arbolado, no sólo en las especies más vulnerables, así como el establecimiento de directrices para cada zona de paraje y para tipología de espacio.

Los datos y sugerencias del plan harán posible que la ordenanza pueda identificar los medios y recursos necesarios para las sucesivas fases, y puede establecer prioridades de actuación , según explicó el concejal, así como favorecer la comunicación entre distintas áreas municipales de forma transversal a la hora de ejecutar proyectos de obras o infraestructuras en las que pueda verse afectada la masa arbórea.

El objetivo de la concejalía es, según explicó Galindo que el plan “se haga este año” y las conclusiones sirvan como marco de las líneas de actuación de la futura ordenanza municipal. La intención está cristalizada en la asignación de una partida presupuestaria específica para la puesta en valor de las zonas verdes a la que se recurrirá para llevar a cabo el mencionado proyecto.

Daños del temporal

Casi un mes después de la violenta presencia de la borrasca ‘Daniel’,  el área de Parques y Jardines del Ayuntamiento cuenta ya con el balance de daños causados por el viento y la lluvia en la capital. Más de una veintena de árboles se han perdido, y otras decenas de ellos perdieron gran parte de su ramaje, según los datos faciltados por el mencionado área, siendo la zona del Clamores una de las más afectadas, donde se han perdido varios ejemplares de olmos secos, así como un alianto y un chopo en el talud de acceso y en la propia pradera de La Estrella.  Uno de los daños más significativos se registró en la plaza del Conde Alpuente, donde el viento obligó a talar una voluminosa Picea que ha dejado esa plaza sin los dos grandes árboles que la flanqueaban, ambos talados por efectos climatológicos. En otras zonas como los Jardinillos de San Roque, el parque de El Peñascal o el parque del Cementerio también se registraron pérdidas de chopos, piceas y Cedros, y en el Pinarillo, y las alamedas de El Parral y La Fuencisla los efectos se hicieron notar en forma de caídas de ramaje de su imponente masa de arbolado.

Ángel Galindo señaló que las coníferas son las que más han sufrido los efectos, ya que la presencia de hojas en invierno hacen que el viento haga ‘efecto vela’ en el ramaje; al igual que las especies enfermas o debilitadas por razones de edad, más frecuente en chopos y castaños.

De igual modo, los árboles asentados en suelos como taludes o de alta compactación también sufren las consecuencias del aire, ya que al no contar con un desarrollo profundo de sus raíces por las circunstancias del terreno no cuentan con un asentamiento capaz de aguantar los embates del viento.

El concejal manifestó que las reposiciones del arbolado perdido se estudiarán “caso a caso” y se llevarán a cabo conforme a los criterios técnicos, ya que  en muchas ocasiones “la densidad del arbolado existente no aconseja reposición, y tendremos que ver si se reponen o se hacen en otras zonas con mayor viabilidad”.

Un objetivo ecológico y sostenible

La filosofía que envuelve a todas y cada una de las actuaciones del plan y de la futura ordenanza no es otra que aumentar el valor que la sociedad asigna al arbolado, con el fin de conseguir introducir una cultura sostenible capaz de valorar los efectos beneficiosos que tiene mantener un ‘pulmón verde’ en la capital. Sobre este aspecto, Galindo señaló que los árboles son fundamentales para paliar el ‘efecto invernadero’, evitar la desertización  y prevenir la contaminación acústica entre otras bondades,  por lo que las medidas a aplicar en el futuro tenderán a difundir esta cultura aprovechando la transversalidad con otras áreas del Gobierno municipal como Participación Ciudadana; que en opinión del concejal se antoja fundamental para garantizar su éxito.  Además, la evidencia del cambio climático hará necesario implantar especies capaces de resistir sus efectos, de manera que puedan convivir con otras de menor resistencia.