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La comunidad de religiosas del Monasterio de Monjas Dominicas de Santo Domingo el Real han dejado de lado su hermosa tarea de la policromía de figuras sacras para ponerse a una de mayor belleza como es la de procurar la seguridad y la salud de quienes en estos días velan por  el cuidado de los enfermos del coronavirus en hospitales y centros asistenciales.

Las hermanas que forman parte de esta comunidad recogieron rápidamente la idea de dos amigas del monasterio quienes les sugirieron incorporarse a la iniciativa de crear pantallas faciales para el personal sanitario, poniendo a  disposición sus manos y su habilidad para la confección de estos sencillos pero hoy indispensables elementos de seguridad en la atención de las personas que padecen esta pandemia.

Sor Mercedes Merino, integrante de la comunidad de dominicas, explica la importancia de este proyecto, así como la estrecha colaboración que están encontrando para acceder a los materiales necesarios para la confección de las pantallas, fruto del esfuerzo de los voluntarios que colaboran en esta iniciativa. “Los voluntarios han dedicado todo su esfuerzo para hacernos llegar el material llamando a todas las puertas de los establecimientos que podían ayudar –asegura- y al principio con miedo, pero después con generosidad, han ido ayudando todo lo que han podido”.

La labor realizada por las religiosas ha puesto en manos de los profesionales sanitarios cerca de 200 pantallas diarias, aunque actualmente están a la espera de nuevos pedidos, ya que desde las instituciones a las que se les ha entregado (Sacyl y Diputación Provincial) hace algunos días que no reciben peticiones para fabricar más pantallas. “Tenemos aún material e incluso unas pocas hechas ya, y estamos a disposición de las autoridades para poder seguir trabajando”, asegura sor Mercedes.

La motivación es tan obvia como importante, y no es otra que poner un pequeño grano de arena para tratar de contribuir a paliar los efectos de la pandemia. “El bien promovido por uno es bien para todos –señala Sor Mercedes-, porque lo que importa siempre es el otro”. Además, expresa su confianza en que Dios “protege a su pueblo en esta batalla, y sabemos que saldremos adelante con la ayuda de Dios, porque al final de todo camino siempre llega la luz”.