Más de un millar de ciudadanos están preparados para usar desfibriladores

Todas las semanas entran en la Junta peticiones de formación y autorización del manejo de DESA por parte de personal no sanitario, una tendencia que ha despuntado en el último año. En la provincia hay 27 aparatos para restablecer el ritmo cardiaco, fuera de centros de salud y hospitales.

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Segovia cuenta con una nueva red de voluntarios preparados para salvar vidas. Son ciudadanos anónimos, conscientes de que cuando se produce una parada cardiaca fuera de un centro sanitario, la intervención inmediata de personas no sanitarias, pero formadas en la práctica de maniobras de resucitación cardiopulmonar (RCP) y en la aplicación de desfibrilación precoz, puede ser fundamental para mantener la ‘cadena de supervivencia’. Esta consideración les ha impulsado a prepararse para saber actuar con diligencia e inmediatez y para manejar desfibriladores externos semiautomáticos (DESA), así como a procurar crear cada vez más espacios cardioprotegidos en Segovia.

El Servicio Territorial de Sanidad y Bienestar Social de la Junta de Castilla y León indica que en Segovia hay más de 1.100 personas que, tras ser formadas y autorizadas, están registradas para el uso de desfibriladores externos semiautomáticos.

El número crece exponencialmente como también crece constantemente la sensibilización de la población por contar con este producto sanitario, si bien la dotación provincial de aparatos para recuperar el ritmo cardiaco aún es muy reducido. Fuera de los que son centros de salud y dependencias sanitarias, hay 27 desfibriladores repartidos por el mapa provincial, trece están instalados en la capital, cinco en Valsaín, cuatro en Valverde del Majano, dos en San Ildefonso, dos en Coca y uno en Cuéllar, según informa la Junta.