El personal ha trabajado en estado de alarma sin protección que ha llegado, y de forma parcial, esta semana. / EFE
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Fuencisla Marugán es cartera en Segovia. La tarde del día 13 de este mes de marzo empezó a encontrarse cansada, “con mal cuerpo” y, al tomarse la temperatura, descubrió que tenía fiebre. Pensó que había cogido frío durante el reparto de ese día, que podía ser un simple catarro y el fin de semana lo pasó en cama y medicándose por su cuenta y con la lógica preocupación por si fuera más que un catarro. Tanto sábado como domingo llamó sin éxito al teléfono de la Consejería de Sanidad ha puesto a disposición de los ciudadanos con síntomas compatibles con el Covid-19. Fue imposible contactar, asegura, y el lunes 16 no le quedó otra que ir trabajar, sin fiebre –a ratos pensaba “a ver si me estoy sugestionando”– pero seguía “con mal cuerpo, un poco de tos y algún estornudo seco”.

Esa tarde llamó a su centro de salud para hablar con algún facultativo pero fue imposible. El viernes por la mañana se personó allí y, por fin, habló con una doctora que le explicó que no disponían de material para hacerle la prueba del coronavirus y confirmar o descartar, teniendo en cuenta, además, que su sintomatología “no es grave”. Fuencisla, comprensiva, se marchó a su casa y empezó a tomar paracetamol durante ese fin de semana. El domingo 22, con congestión, y al apreciar que había perdido el sentido del gusto y mantenía una tos esporádica, insistió y llamó a su médico de cabecera que esta vez sí respondió, le prescribió que se quedara en casa en cuarentena y tramitó la baja médica.

Hoy sigue sin fiebre, continuaba con la pauta de paracetamol y a la espera de que puedan realizarle una prueba que de una vez por todas termine con la zozobra de saber si tiene o no Covid-19. “Ojalá se pueda descartar y pueda volver a la normalidad”, asegura. Su médico de familia le llama todos los días, el seguimiento habitual con los casos compatibles pero no confirmados.

El miércoles Fuencisla tenía que incorporarse a su trabajo como cartera en la ciudad de Segovia pero, al tener conocimiento de la cuarentena, Correos activó el protocolo y cerró ese día la oficina principal de la plaza del Doctor Laguna para proceder a la desinfección de las salas de atención al público, cartería y reparto. Entre las 8,20 y las 8,30 horas “entendimos todos que había que tomar la decisión y la desinfección se llevó a cabo durante las tres horas siguientes”, informa Nacho García, secretario provincial de CCOO en Correos.

Fuencisla, en principio, no tiene miedo por ella, porque sus síntomas son leves, a pesar de que su hija también ha tenido décimas de fiebre desde hace un par de días y ahora comparten el paracetamol.

“Me tomo la temperatura mañana y tarde pero quiero saber qué tengo. Estoy tranquila pero me preocupa por los compañeros y porque estamos saliendo a la calle a repartir correo y podemos estar propagando el virus”, aclara.

García sostiene que en Segovia puede haber entre 10 y 12 personas en cuarentena, entre posibles casos de coronavirus y personas de riesgo (mayores de 60 años y/o con determinadas patología). La cifra exacta no se conoce “porque la empresa está siendo bastante hermética”, dice.

Considera que el protocolo estricto no se ha seguido en este caso porque “los sindicatos pensamos que la gente que ha estado trabajando con la persona que puede tener coronavirus debe ponerse también en cuarentena y hoy han ido a trabajar”.

“Nefasta gestión del presidente de Correos”

Los sindicatos UGT y CCOO critican lo que califican de “nefasta gestión” del presidente de Correos, Juan Manuel Serrano, sobre todo “por haber mantenido a miles de trabajadores y trabajadoras sin equipos de protección individual (EPIS) durante diez días, con una alta exposición al virus”, lo que ha llevado a casi un 5% de toda la plantilla, unos 2.500 en todo el Estado, a la cuarentena.

Desde CCOO, su secretario provincial en Correos, Nacho García, ha comentado que la empresa ha tardado ese tiempo en poner en marcha algunas de las medidas que los representantes sindicales habían puesto sobre la mesa el día 16, como tramitar solo el servicio postal universal y utilizar su red logística para llevar productos sanitarios y de primera necesidad a la gente más necesitada como mayores, personas con poca movilidad, en cuarentena, etc.

“Creemos que debe ser más importante llegar por ejemplo a la España vaciada. Al señor del último pueblo de la Sierra de Ayllón en la provincia no creo que le interese tanto que le llegue al carta de la luz como que tenga productos sanitarios, de alimentación o prensa”, afirma.

Este responsable de CCOO dice que Serran intenta “disipar su irresponsabilidad, lanzando ahora esas propuestas que hicimos los sindicatos el día 16, sin decirnos nada, para lavar su image y como idea suya. Da igual quién lo proponga, lo importante es que Correos sea útil para la sociedad”.