María Pérez: La discriminación sexual es una cuestión cultural que se puede cambiar

Enmarcada en la X Semana de la Fraternidad, organizada por FRATER - España, ayer tuvo lugar la primera ponencia, a cargo de la trabajadora social María Pérez. titulada “Discriminación y eliminación de barreras de género”. Pérez, aunque incidió en hablar de las desigualdades hombre - mujer, reconoció que la discriminación se agrava en caso de mujeres discapacitadas.

¿Cuál es el eje central de su ponencia de la X Semana de la Fraternidad, titulada ‘Discriminación y eliminación de barreras de género?

Voy a partir de mis experiencias en Nicaragua, trabajando con mujeres víctimas de violencia, y en España, con mujeres presas. Voy a plantear situaciones de violencia hacia las mujeres, no solamente física, sino en aspectos en los que se plasma esa discriminación entre hombres y mujeres, en todo lo que nos rodea, desde nuestra primera infancia, en los medios de comunicación, en la publicidad… Hay que hacer visibles esas desigualdades que pasan desapercibidas y que discriminan a la mujer, convirtiéndola en un objeto sexual, en inferior al hombre o en situación de desigualdad en cuanto a derechos.

¿Usted cree que esa discriminación sigue vigente hoy en día?

Sin lugar a dudas. Y, además, nos hemos acostumbrado a ella. Es necesario educar la mirada para ver esas situaciones, para ser capaces de detectar la discriminación sexual hacia la mujer.

¿Y se puede trabajar la mirada para detectar esas discriminaciones?

Sí. Hay que partir de explicar la historia de las mujeres, que han sido invisibles durante mucho tiempo. Lamentablemente ha sido muy habitual representar a la mujer como alguien inferior al hombre, como un objeto sexual… En la antigüedad, la mujer era el cuerpo y el hombre la mente. Algo de eso persiste. Todavía hay ámbitos en la que se nos roba la capacidad de ser inteligentes, de acceder a puestos de representación, de tener opinión sobre nuestra vida o sobre cuestiones importantes.

¿En qué ámbitos se puede apreciar con claridad la discriminación sexual?

Uno de los espacios donde es más palpable es en la familia. No es que la discriminación surja ahí, pero la familia está dentro de un contexto social y cultural, y asume estereotipos… Es lo que yo llamo la ideología dominante. La familia forma parte de un sistema patriarcal, donde domina el machismo.

¿Cómo interioriza la persona discriminada esa situación? ¿se rebela, la asume…?

Es un elevado número de casos, se asimila esa discriminación. Se produce una identificación con el opresor. Se asimila que “esto es así y este papel es el que ha tocado vivir”. Esas personas asimilan el rol de víctima, sin cuestionarse su proyecto de vida.

¿Qué mensajes positivos se pueden mandar a las personas discriminadas?

Ha habido avances en los últimos años. Además, la situación no es lo mismo en España que en otros países. Como mensaje positivo hay que lanzar que la discriminación es una construcción cultural, que se puede cambiar; no es algo innato al ser humano, natural.

Por último, ¿qué puede hacer una persona discriminada frente a quien la discrimina?

Hay que tener referentes que cuestionen la manera de pensar de quien discrimina. Se llegó a pensar que la mujer no podía dedicarse a investigar, y hay mil ejemplos que demuestran lo equivocado que es opinar así. Insisto, la discriminación no es una cuestión de la naturaleza, es una cuestión cultural que podemos cambiar.