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Lectura del panegírico por parte de Marcelo Galindo, junto al monumento dedicado a Aniceto Marinas. / El Adelantado

El periodista de El Adelantado de Segovia Marcelo Galindo ha recordado a las víctimas de la pandemia durante la lectura del panegírico que todos los años evoca al escultor segoviano Aniceto Marinas el Domingo de Resurrección, uno de los actos de la Semana Santa organizados por la Cofradía de la Soledad al Pie de la Cruz y el Santo Cristo en su Última Palabra, que tiene su sede en la iglesia de San Millán.

Poco después de las 13,30 horas comenzaba en el monumento que la ciudad dedicó a Marinas en los Jardinillos de San Roque este reconocimiento sencillo a la figura del escultor nacido precisamente en el barrio segoviano de San Millán en 1866 y fallecido en Madrid en 1953.

El presidente de la cofradía, Miguel Ángel Clemente, actuó como maestro de ceremonias de este homenaje que fue seguido por unas decenas de personas que cumplieron la medida de distanciamiento social de más de metro y medio y llevaban la obligatoria mascarilla. El párroco de San Millán, don Jesús Cano, ofició un responso por Aniceto Marinas y el tesorero de la cofradía, Manuel Pacheco, también periodista, presentó a la persona elegida para el panegírico.

Galindo empezó con el recuerdo a las víctimas de la pandemia y afirmó que esta crisis sanitaria sin precedentes “ha resituado muchos de los valores y prioridades que tenía la sociedad y que ahora se han visto modificados o truncados en algunas ocasiones por la presencia de un enemigo invisible contra el que no podemos luchar cara a cara”.

Por eso, añadió, “solo la solidaridad, el compromiso y el apoyo a los colectivos que día a día combaten para acabar con la pandemia hará que más pronto que tarde podamos regresar a la tan ansiada normalidad, con la esperanza de que las lecciones aprendidas durante este tiempo no queden arrinconadas en el olvido”.

Recordó este periodista segoviano, que desde hace décadas cubre para El Adelantado muchos de los actos de la Semana Santa en la capital segoviana, que hace más de un año la cofradía de San Millán le designó panegirista del escultor de cuyas imágenes recibe su nombre, honor que, además de agradecimiento y satisfacción también le generó un sentimiento de responsabilidad por la “importantísima” nómina de personalidades del mundo de la cultura y el arte que han glosado la figura de Aniceto Marinas en los años precedentes. El confinamiento de 2020 impidió el desarrollo del homenaje pero Galindo lo ha considerado como una segunda oportunidad para reformular el panegírico. De este modo, lo que inicialmente iba a ser un elogio con tintes historicistas y académicos se ha convertido en “una reflexión más o menos íntima” sobre el impacto que le producen las imágenes de la Soledad al Pie de la Cruz y el Santísimo Cristo en su Última Palabra.

Citando a Antonio Horcajo, autor de la biografía más completa de Marinas, según el autor del panegírico, éste comentó que casi al final de su vida Marinas sostuvo que la Soledad ya no era obra suya, que “espiritualmente es de quien la observa”.

Galindo considera que el escultor y su obra sacra es venerada en Segovia de la misma manera que lo es la de Salzillo en Murcia, Gregorio Fernández en Valladolid o Martínez Montañes en Sevilla.

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El público asistente cumplió con las medidas de distanciamiento social. / El Adelantado

Singularidad

Tras recordar algunos de los hitos más relevantes de la trayectoria de Marinas, se detuvo en su escultura religiosa y en las dos imágenes “que, por su singularidad, constituyen uno de los activos más importantes del ya de por si vasto patrimonio artístico de la Semana Santa Segoviana”.

Casi al final del panegírico, recalcó la impresión que produce la contemplación de las imágenes titulares de esta cofradía de San Millán: “Solo desde la fe se puede entender la trascendencia de la vida eterna que Cristo compró para el mundo con su muerte, y la escultura de Marinas hace posible entender este instante de transcendencia que en estas fechas recordamos y da sentido a nuestra fe”.

Por último, lanzó un mensaje de esperanza en “tiempos difíciles”, citando a Antonio Machado — “Todo pasa y todo queda”— y poniendo como ejemplo al genial escultor como transmisor a la sociedad de “un mensaje imperecedero como es el del amor incondicional de Cristo”.

Al finalizar el acto, Marcelo Galindo recibió la medalla de la cofradía y se depositó un ramo de flores junto al busto de Aniceto Marinas.