Pablo Fernández es el candidato de Unidas Podemos a la Presidencia de la Junta de Castilla y León. Kamarero.

Dice echar de menos a Juan Vicente Herrera. Al menos, “a nivel parlamentario”. Reconoce que su sustituto está en las “antípodas”, de ahí su voluntad por encabezar la formación que lo desaloje, o bien recuperar grupo parlamentario propio. En varias ocasiones, sus debates han sido protagonistas en escenas de acuerdo y desacuerdo, de alianza y confrontación. Según él, la oposición que realiza es “constructiva” y se enorgullece de quitar la razón, pero también de darla. Su melena rubia -aunque sin coleta-, su inherente barba y ojos azules son los principales rasgos que entran en escena. No obstante, su voz clara, tono moderado y gesticulación controlada y organizada, así como el habitual uso de palabras cultas, son las cualidades y señas de identidad definitorias en cada uno de sus discursos. Pablo Fernández (León, 1976) es licenciado en Derecho, aunque también se enorgullece de sus años como regente de un quiosco. Aunque había formado parte de movimientos sociales desde los 18 años, esperó hasta los 38, en 2014, para subirse al carro de la política. Su confianza en una “posibilidad real de cambio” permanece intacta, a pesar de los años y las desilusiones. Precisamente, su anhelo por la justicia social es lo que le lleva a repetir proyecto y renovar su compromiso como cabeza de Unidas Podemos en Castilla y León.

Puntual y comprometido con la política, aunque también con la expresión de las ideas que defiende a capa y espada. Así se muestra y a ello se compromete el candidato de Unidas Podemos a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Pablo Fernández Santos, lo que también es motivo central de su visita a Segovia. ‘Las personas lo primero’ es el mensaje impreso en el pin morado que porta su americana negra, que combina a la perfección con las tres pulseras violetas de su muñeca. En su discurso están presentes los proyectos más reclamados en los últimos años por los segovianos, sobre todos los sanitarios. Unas peticiones abordadas durante tantos años por este periódico, labor que la hemeroteca recoge en varios tomos de cubierta roja, los que permiten, a su vez, descubrir el fiel reflejo de más de un siglo de historia y política en Segovia. Aunque las profundidades de este lugar eclipsen a cierto público, Pablo Fernández se atreve a sumergirse en ellas. Allí, la conversación comienza.

— Hemos entrado de lleno en la campaña. ¿Qué le pareció el primer debate electoral?
— Fue insulso, manido, repetitivo, vacío de contenido… Con las mismas propuestas de siempre y con un Alfonso Fernández Mañueco que nombró más veces a Pedro Sánchez que a Castilla y León. Eso demuestra que no tiene proyecto para esta tierra.

— A finales de noviembre, El Adelantado de Segovia vaticinó en gran medida la fecha de las elecciones anticipadas en un artículo que referenciaba los tres litigios en los que se encuentra sumido el PP. ¿Cuál es el punto de no retorno en cuanto a la vinculación de un presidente con unos casos sub iudice?
— En el caso concreto de Mañueco, son suficientes los indicios para que estuviese inhabilitado como presidente autonómico y como candidato a la reelección.

— ¿Qué le lleva a afirmar eso?
— En este caso, se conjugan varias causas de corrupción que no son aisladas: la financiación ilegal del PP en Salamanca, la ‘Perla Negra’ o la ‘trama eólica’. Cuando Mañueco era el encargado de evitar la corrupción en su partido, miró hacia otro lado, y eso le inhabilita.

— Si se extiende esa calificación, ¿no debería dimitir Ada Colau al estar siendo investigada?
— Son casos sustancialmente diferentes. En el caso de Colau, no es la primera vez que le han demandado con motivo de los intereses espurios de algunas empresas. Ya ha habido más contra ella y han sido archivadas. Es muestra del acoso judicial que sufrimos en Unidas Podemos, que desacredita y erosiona la imagen del partido. No es lo mismo la querella que se presenta ad hoc para buscar desprestigiar al adversario que casos de desangrante corrupción como los del PP en Castilla y León.

— La presunción de inocencia tiene carácter general.
— En los casos Púnica y Gürtel hay exaltos cargos del PP que ya han sido condenados por corrupción. En esa época, Mañueco presidía el Comité de Garantías Éticas y Democráticas del partido, era el encargado de salvaguardar su conducta y está claro que no se aplicó mucho a ese cometido.

Un proyecto progresista

— Desde el punto de vista de las antiguas ideologías, aunque pueda parecer reduccionista, ¿cómo se definiría?
— Soy una persona a la que le gusta romper el eje derecha-izquierda, apuesto más por el arriba-abajo. Salvado este punto, soy de izquierdas, progresista y creo en la justicia social.

— ¿Comunista?
— No, no soy comunista.

— ¿Ecologista y feminista?
— Sí y sí, por supuesto.

— ¿Qué es para usted el progresismo?
— Es una corriente política que busca la igualdad y justicia social.

— ¿Eran progresistas los liberales de principios del siglo XIX en España?
— Sin duda alguna. Me causa estupor, bochorno y cierta vergüenza ajena ver a miembros de la derecha tradicional reivindicar las Cortes de Cádiz, pues los liberales de esta asamblea hoy serían personas que votarían a la izquierda.

— La estrategia de márquetin de Unidas Podemos, como las camionetas de ‘Mudanzas Mañueco’, se ha presentado mucho antes que su programa electoral. ¿A qué se debe esta demora?
— Ha sido un proceso muy elaborado y participado por la sociedad castellana y leonesa. Hay que tener en cuenta la premura de las elecciones, de ahí que el programa haya requerido tiempo.

— Uno de sus pilares es un plan de retorno para luchar contra la despoblación. Se conocen los objetivos, pero, ¿contempla medidas específicas?
— Cuando se habla de algo tan complejo, es evidente que no hay solamente una medida, sino todo un paquete transversal.

— ¿Por ejemplo?
— Las medidas esenciales son tres. La primera, el fortalecimiento de los servicios públicos. Por ejemplo, que esta provincia disponga de un segundo hospital con camas suficientes y un acelerador lineal, que se termine el Centro de Salud de Nueva Segovia, etc. Tras esto, hay que generar empleo de calidad, de ahí el plan de reindustrialización de Segovia, que valoramos en 30 millones de euros. Finalmente, es necesario facilitar el acceso a la vivienda.

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Pablo Fernández es el candidato de Unidas Podemos a la Presidencia de la Junta de Castilla y León. / KAMARERO

Impulso a Segovia

— Uno de los sectores con especial fuerza en la estructura macroeconómica de Segovia es el primario y agroalimentario. Fuera de las ‘macrogranjas’, ¿cuál es su visión?
— Este sector tiene un peso enorme en la Comunidad, pero hay varios prismas que abordar. Apostamos por hacer políticas que amparen y cuiden a los agricultores y ganaderos tradicionales -pequeñas y medianas explotaciones- que, a nuestro juicio, son los que crean empleo, fijan población y cuidan el medioambiente.

— ¿Hay alguna propuesta para mejorar este sector?
— Tenemos unos productos excelentes que muchas veces se transforman fuera de Castilla y León y pierden el valor añadido, por lo que hay que fomentar una industria de transformación para que ese valor se quede en la Comunidad.

— Y sobre la energía fotovoltaica: ¿Sí o no?
— Sí, las energías renovables son imprescindibles y Castilla y León debería estar a la cabeza de la transición energética justa, pero no de cualquier manera: regulándola y adecuándola de forma dimensionada y ordenada a las condiciones de cada territorio.

— Los macroparques fotovoltaicos inciden mucho en los campos segovianos de remolacha y hortofrutícolas.
— Sí, por ello defendemos que no se pueden hacer en cualquier lugar, como en zonas de especial valor natural y protegidas.

— Su regulación es competencia de la Junta, pero no existe.
— Exacto. Además, desde Unidas Podemos hemos observado que se hace una trampa, que es trocear los macroparques, lo que la administración no debería tolerar.

— En cuanto al sector servicios, Segovia tiene dos estaciones de esquí. ¿Usted es partidario de mantener el apoyo a estas áreas?
— Sí, siempre que sean un nicho de empleo y atracción turística, y mientras estén en zonas adecuadas.

— El turismo es el componente principal en el PIB de Segovia: ¿Es menester seguir impulsándolo o sería conveniente promocionar más industria?
— Una provincia como Segovia no puede vivir únicamente del turismo, tiene que tener industria. A nuestro juicio, tiene que abogarse por un modelo productivo digital, verde, sostenible y basado en la ciencia e innovación; es decir, totalmente contrario al ineficaz, ineficiente e insostenible del PP.

— ¿Cuánto tiempo se necesita para llevar a cabo esta transformación?
— Con la voluntad política necesaria, se podrían sentar las bases en una legislatura.

El Ayuntamiento de Segovia necesita un impulso y nuevos aires

— En estos momentos seguimos a la espera del CIDE.
— Es un claro ejemplo de obra faraónica sin ningún tipo de contenido y cometido que se ha realizado desde un prisma electoral, lleno de promesas vacías y abandonado durante décadas. El continente tiene que estar lleno de contenido y eso pasa por hacer una gestión seria y razonable.

— ¿Cómo valora la labor del Ayuntamiento de Segovia?
— Todo equipo de gobierno que lleva muchos años, como es el caso de Clara Luquero, acaba entrando en una dinámica mortecina. El consistorio necesita un impulso y nuevos aires.

— ¿En qué se concreta este impulso?
— En un cambio, hay que variar las políticas. Esta ciudad necesita realidades y la ejecución de los presupuestos, no puede ser que haya un alto grado de inejecución como ahora.

— Respecto a la cuestión sanitaria, se ha logrado un contrato con un hospital privado para poder dar servicio público de radioterapia hasta que llegue el acelerador lineal. ¿Usted está de acuerdo con esta decisión?
— No. La sanidad debe ser íntegramente pública.

— Pero, ¿mientras tanto?
— No debería haber un ‘mientras tanto’.

— La realidad es la que es.
— La realidad es que si el PP hubiese tenido voluntad política, Segovia habría tenido un acelerador desde hace mucho tiempo. El problema es que en Castilla y León llevamos 35 años con un ‘mientras tanto’.

— ¿Y qué hay que hacer?
— Apostar por la sanidad pública.

— Si hubiera sido una propuesta sometible a votación, ¿usted habría apoyado un convenio con Recoletas para que, ‘mientras tanto’, hubiera radioterapia?
— Es una pregunta trampa. En esa coyuntura, si solo das la salida a la sanidad privada, estás condicionando que lo privado sea el que preste el servicio. La cuestión es que en Castilla y León no solo se están haciendo conciertos con entidades privadas sanitarias, sino que se va a licitar otra vez un contrato de transporte para una empresa privada de ambulancias por 800 millones de euros, algo atroz y lamentable. Además, de forma opaca y oscura, con reuniones a espaldas de la ciudadanía.

Alianzas autonómicas

— En vista de los próximos comicios, ¿la formación Unidas Podemos estaría dispuesta a abrir la ecuación política a Ciudadanos (Cs)?
— Nuestro objetivo fundamental es desalojar al PP del Gobierno autonómico. A partir de ahí, el propio Cs que descarta esta ecuación al decir que volvería a pactar con ellos. Esa actitud destierra cualquier tipo de acuerdo con un gobierno progresista y transformador.

— Cs ha dicho de pactar con el PP pero no con Mañueco.
— Es una suerte de contradicción irresoluble.

— ¿Sería posible un tripartito entre la fracción socialdemócrata de Cs, PSOE y Unidas Podemos?
— A nosotros nos gustaría que los números diesen con proyectos verdaderamente transformadores y, en vez de desalojar al PP del poder, Cs apostó por ser su sostén. Eso es antagónico al cambio, sería difícil llegar a un acuerdo. Además, no apoyarían nunca un programa tan progresista como el de Unidas Podemos.

— ¿Pero ustedes vetarían el acuerdo?
— Ciudadanos sería quien nos vetaría a nosotros.

— Recientemente, el PP ha manifestado su preferencia por repetir elecciones antes que pactar con Vox. ¿Usted lo cree?
— No, Mañueco pactaría con el diablo con tal de ser presidente de la Junta y estaría encantado de pactar con Vox. Nosotros haremos lo posible para evitar que la ultraderecha entre en el Ejecutivo autonómico.