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Arranz mostró algunos de sus trucos a los participantes en el taller y luego los pusieron en práctica en la gala. / FOTOS: R. PARDOS
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Todo mago que se precie, aunque sea principiante, tiene que tener una varita mágica. Por ello, el mago Pablo Arranz entregó ayer decenas de ellas a los participantes en el taller de magia solidario que impartió por la mañana en el Centro Cultural San José, en el que participaron decenas de niños y adolescentes que no quisieron perderse esta oportunidad de aprender algunos de los mejores trucos de manos de un gran mago de renombre internacional.

Arranz llegó a Segovia representando a la Fundación Abracadabra, una organización solidaria cuyo compromiso es llevar la ilusión allí donde más falta hace, a niños ingresados, a personas mayores, a familias en riesgo de exclusión social, etcétera. En toda España son más de 150 magos los que forman parte de esta fundación solidaria con dedicación absoluta a los pequeños pacientes y a las personas más desfavorecidas.

Y tras el taller, en el que también participaron los voluntarios de la Fundación Mapfre, llegó el momento de poner en práctica lo aprendido delante del público, en una gala en la que participaron muchos de niños para dejar con la boca abierta, de la mano de Arranz, a todos los asistentes que colgaron el cartel de ‘no hay billetes’ en el salón de actos del centro cultural. Sin duda, Abracadabra cumplió con creces su objetivo en Segovia.