Elías de Andrés, en plena faena. /KAMARERO

La Real Casa de la Moneda de Segovisa acoge mañana una clase magistral de uno de los últimos grandes herreros, Elías de Andrés. El taller responde la interés mostrado por el maestro artesano forjador manchego, Ramón Recuero Ibáñez, en poder conocer personalmente algunas de las técnicas que emplea el herrero segoviano.

El encuentro de estos dos maestros se convertirá en una gran oportunidad para quienes quieran conocer su trabajo, el manejo de la forja y las técnicas que emplean. De esta manera, las personas que durante la mañana de este sábado 22 visiten el museo de la Ceca de Segovia, entre las 11 y las 14 horas, se encontrarán en la fragua a Elías de Andrés.

Elías de Andrés nació en Espirdo en 1934. Cuatro generaciones han mantenido vivo este oficio: su padre y abuelos ya fueron herreros, actualmente su hijo y su sobrino siguen la tradición familiar. Con nueve años Elías ayudaba a su padre tirando del fuelle de la herrería en la que se elaboraban y arreglaban aperos para el arado, hachas para los leñadores de la sierra, cuchillos, verjas y otros utensilios. Con 14 años abrió su propia herrería junto a sus hermanos y más tarde el trabajo fue evolucionando hasta que ampliaron mercado, realizando obras de envergadura como la puerta principal del Palacio de Comunicaciones, hoy Ayuntamiento de Madrid, o una escultura para el aeropuerto de Son Sant Joan de Palma de Mallorca. Ha expuesto en Francia, Alemania, México, Italia y en varias ciudades españolas. Su obra puede verse en Segovia en iglesias, mesones, puentes, casas, calles y plazas. Suyo es el trabajo en hierro del quiosco de la Plaza Mayor.

Por su parte, el manchego Ramón Recuero, a los 13 años comienza a recibir clases de forja tradicional del maestro Efraín, en la Escuela de Artes y Oficios de Ciudad Real. A los 23, se traslada a Toledo para trabajar y aprender con los últimos herreros de la zona. A lo largo de su trayectoria profesional ha impartido cursos en centros de arte, escuelas taller… Recuero pone las nuevas tecnologías al servicio de la tradición y las utiliza para dar a conocer al mundo un oficio casi olvidado.

Entre sus muchos trabajos se pueden destacar la restauración de la iglesia románica de Santa María de Varga, del Arzobispado de Sigüenza, en Guadalajara.