Los internos del Centro Penitenciario peregrinan de nuevo por la Ruta Jacobea

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El programa de deshabituación con internos drogodependientes del Módulo 2 del Centro Penitenciario de Segovia conmemora este año el décimo aniversario de su actividad “estrella” que es la realización de varias etapas del Camino de Santiago. En esta décima edición, un grupo de internos, acompañados por voluntarios y funcionarios del centro partieron ayer desde Segovia para completar en poco menos de una semana las últimas etapas de la Ruta Jacobea, para lo que han seguido una intensa preparación empleando en esta ocasión las rutas del “Camino de San Frutos” por la provincia de Segovia.

La realización de varias etapas del Camino de Santiago con internos del centro penitenciario de Segovia, comienza en Abril de 2004, como una actividad enmarcada en el programa de deshabituación con internos drogodependientes, incluidos en el Proyecto Loyola ubicado en el Módulo 2 del centro penitenciario.

Durante estos diez años han sido muchos los internos que ha participado en la experiencia, más de medio centenar, y la implicación de los profesionales penitenciarios ha sido también muy alta; colaborando desde los funcionarios de vigilancia, monitor deportivo, médico, psicólogo, trabajadora social, educador, jurista, administrador, subdirector de tratamiento, hasta el Juez de Vigilancia Penitenciaria de Valladolid; los voluntarios de las ONG que colaboran con el centro, y los familiares de los internos.

Este año el grupo sale de nuevo al camino, que les llevará desde el Alto del Cebreiro hasta las puertas de la Catedral de Santiago, más de 120 km durante siete jornadas. Para ello, cuentan con el apoyo de la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Segovia, la colaboración de Cruz Roja de Segovia, implicada en los programas de reinserción social que se llevan a cabo en el centro y la Fundación Padre Garralda – Horizontes Abiertos, que desde el inicio ha estado presente. La iniciativa también tiene el respaldo de El Adelantado de Segovia que hace de altavoz del trabajo que se desarrolla en el interior de la cárcel, la Capellanía Católica del centro penitenciario -este año acompaña al grupo Jesús Cano, capellán de la prisión así como un voluntario- y la Fundación Caja Rural de Segovia que ha aportado gorras y camisetas para el camino.