Los estudiantes Emilio Borrayo y Ferdaous Ennakati en la UVa. / NEREA LLORENTE
Los estudiantes Emilio Borrayo y Ferdaous Ennakati en la UVa. / NEREA LLORENTE

Cuando se acerca septiembre, los universitarios peregrinan por las inmobiliarias de Segovia y bucean en los portales especializados de Internet con un objetivo claro: alquilar una vivienda en buen estado, próxima a su Universidad y, sobre todo, con un precio que se ajuste a su bolsillo.

Aunque los jóvenes tienden a prestar menor atención al estado del salón y la cocina, no ocurre lo mismo con el baño. A raíz de la pandemia, las inmobiliarias destacan que cada vez son más los que priman el poder tener uno propio. “Ahora los estudiantes no quieren convivir con mucha gente y hay más demanda de pisos de dos habitaciones, que de cuatro”, explica la gerente de Alfa Inmobiliaria Segovia, Ana Ramos.

Las características que buscan en un piso parecen sencillas: que tenga una habitación amplia, con buena iluminación y escritorio. Pero no siempre lo es; “Hay pisos terribles”, lamenta el vallisoletano Juan Blanco (23 años). Este estudiante de Ingeniería Informática de la UVa asegura haber tenido “malas experiencias”. Ahora paga 180 euros (sin gastos de agua, luz y gas) por una habitación en una vivienda situada a 10 minutos de la UVa, una distancia que es “poco habitual”. “No cogemos pisos que están alejados de la UVa porque no conseguimos alquilarlos”, sostiene el comercial de la agencia Sogeima Segovia, Rubén Pascual. Cuanto más alejado está el piso del centro de estudios, los precios se reducen incluso “a la mitad”.

Tanto Blanco como la malagueña Ferdaous Ennakati (22 años) y el madrileño Emilio Borrayo (20 años), ambos estudiantes de Publicidad y Relaciones Públicas en la UVa, pertenecen a ese grupo mayoritario de universitarios que pagan su alquiler gracias a la asignación que reciben de sus padres o de la beca de residencia que concede el Ministerio de Educación.

Mi piso no vale 200 euros, es pequeño y muy antiguo”, critica Ennakati. Desde las inmobiliarias aseguran que los arrendatarios aprovechan que Segovia es una ciudad universitaria para incrementar el alquiler. Pese a ello, los estudiantes coinciden al señalar que los precios de Segovia no son “desorbitados”, en comparación con las grandes ciudades.

El precio del alquiler cae en la capital y aumenta en la provincia