Los transportistas, acompañados por las autoridades locales, asistieron a la misa en Santo Tomás. /KAMARERO
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Los transportistas segovianos celebraron ayer su patrón San Cristóbal de forma atípica, en un momento duro para el sector, por los efectos de la pandemia, después de cuatro meses prácticamente parados y con la mirada puesta en un futuro incierto. La iglesia de Santo Tomás de Segovia acogió una misa en honor a San Cristóbal y en recuerdo y homenaje a los transportistas fallecidos durante este tiempo, y en especial a la memoria de Gerardo Salgado, presidente de la Agrupación Segoviana de Empresarios de Transporte (Asetra) desde 2008 hasta 2016, y de Fecalbus desde 2012.

Pocas ganas hay de celebración en un sector importante para la economía de la provincia y sí de empezar a trabajar en la nueva normalidad. A pesar de las circunstancias, el presidente de Asetra, siempre optimista, asegura que “si pasamos la anterior crisis económica, muy dura para todos, que duró de ocho a diez años, y fuimos capaces de recuperarnos, pues ahora, aunque no sabemos por dónde va a ir esta crisis, saldremos con imaginación, sacrificio y apoyo de las administraciones e instituciones”.

Y es que el sector lo ha pasado muy mal. El de mercancías es el único transporte que ha seguido trabajando durante la crisis sanitaria, “de forma improvisada” para abastecer al país, llevando víveres a los centros comerciales. Sin embargo, el corredor europeo ha estado cerrado estos meses, por lo que los camiones se han movido solo por territorio nacional, lo que ha reducido el trabajo, pero ahora empieza ya a recuperarse, aunque no se espera tener la misma actividad que antes del 15 de marzo, hasta dentro de un tiempo.

En lo que se refiere al transporte escolar, de viajeros y discreccional, la situación es más “crítica”, ya que han estado parados desde que empezó la crisis, y la mayoría de las empresas se han visto obligadas a realizar expedientes de regulación de empleo (Ertes), por los que han recibido ayudas, pero no suficientes para seguir amortizando los vehículos, y abonar gastos como luz, teléfono e impuestos, entre otros.

El principal problema que ven los transportistas es que no se sabe cómo va a evolucionar la crisis, y tiemblan de pensar en un nuevo rebrote del coronavirus y el obligado confinamiento.

Juan Andrés Saiz Garrido quiere seguir siendo optimista y valora el esfuerzo que están haciendo los transportistas segovianos, “que gracias a criterios de austeridad y buena administración”, están logrando que sobreviva el sector.