La maquinaria pesada realiza tareas de desescombro en la plaza de Aurelio Hernández, donde se produjo el socavón. / Kamarero
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Desde primera hora y durante todo el día, la maquinaria y los operarios desplazados hasta el socavón abierto tras la gran tormenta del lunes en la plaza de Aurelio Hernández, en el barrio de San Millán, continuaron los trabajos de desescombro iniciados el día anterior. Una tarea que incluyó la retirada de los dos vehículos –un turismo y una furgoneta– que continuaban en el fondo de la oquedad y que comenzó tan pronto como los vecinos del inmueble afectado abandonaron sus viviendas a las 8.00 horas.

Decisión, la de vaciar el edificio de residentes siempre que la maquinaria pesada se encuentre trabajando en la zona, que fue consensuada con los vecinos el día anterior y que les impidió volver a entrar al inmueble hasta las 13.30 horas, y posteriormente desde las 15.00 hasta las 19.00 horas.

“Me siento muy agradecido a los vecinos, por la dignidad, la tolerancia y la flexibilidad que están mostrando. Nosotros estamos intentando absolutamente todo lo posible por mejorar su situación; comprendemos que el perder la vivienda aunque sea de manera temporal es algo traumático, e intentamos hacérselo lo más llevadero posible dándoles otras alternativas, pero la prioridad es la seguridad personal”, apuntaba el concejal de Obras, Miguel Merino, aludiendo también a la posibilidad que tienen los afectados de recurrir a los alojamientos que el Ayuntamiento ha puesto a su disposición.

De hecho, y aún teniendo en cuenta la incomodidad de tener que ajustar sus horarios a los de las obras, ni siquiera en el tiempo que los vecinos pasan en casa pueden hacer vida normal. Y es que la empresa de suministro de gas no ha podido restituir aún el servicio. “Esperamos que sea cuestión de días, pero la realidad es esa”, ha comentado el concejal.

Por lo que respecta al estado del terreno y a la estructura del edificio, se ha celebrado una segunda reunión de emergencia entre Policía Local, Bomberos y el concejal y los técnicos municipales de Obras, Servicios e Infraestructuras, en la que se dio cuenta de las conclusiones obtenidas tras las primeras inspecciones y se acordó mantener el calendario de actuaciones. Todo ello con la prudencia necesaria para no dejar de contemplar posibles y futuros contratiempos.

“Somos capaces de ver lo que se ve; lo que está debajo de los escombros o lo que está oculto de manera interna no podemos verlo, pero en cualquier caso el edificio continúa siendo aparentemente estable y no presenta riesgos. De todos modos, hay que mantener la flexibilidad, para actuar en función de lo que vayan ocurriendo”, ha asegurado Merino.

Una vez que se retiren todos los escombros, se realizará una nueva valoración estructural que quizá ofrezca alguna otra interpretación o algún otro condicionante que en este momento no se contempla, pero, en principio, la actuación prevista en el cronograma de actividades de la Concejalía sigue previendo el gunitado de la parte que conecta directamente el socavón con el edificio tras el desescombro.

Colector del Molino

Normalizado ya el caudal del agua que recorre la tubería, la inspección ha determinado que no se produjo un colapso de la red; sino que, en el pico de caudal, saltó la tapa de registro y el vertido salió hacia el exterior.

Sin una gran avería de por medio –como se temía– en los próximos días se restituirá la tapa de la tubería y se reanudarán los trabajos de saneamiento de la zona afectada por el escape del agua.