Taxis esperando en la parada de la capital segoviana. /KAMARERO

“Todo de lo que vivimos está cerrado”, afirmaba ayer con resignación y un poco de indignación el presidente de la Asociación de Taxistas de Segovia, Gustavo Cabrillo. “Sin turismo, sin Atención Primaria, sin consultas hospitalarias, con todo de lo que vivimos parado, nos está afectando mucho esta crisis”, explicaba. Si a todo ello se une ahora el toque de queda “fiestas en pisos” y “botellones”, ya prohibidos, pero que continuaban celebrándose, según apunta Cabrillo, y suponían una parte del trabajo para los taxistas, la situación se complica para este sector, que fue considerado esencial durante el estado de alarma, y que ha podido continuar trabajando desde marzo, pero cada vez con menos clientes.

El presidente de los taxistas segovianos señala que hasta ahora, en la desescalada, un viernes o un sábado a la una de la madrugada era como antes a la seis de la mañana, prácticamente sin movimientos, y a partir de ahora, con el incremento de las restricciones horarias, creen que de nuevo se va a resentir su sector, y, en general, toda la economía local, “ya que todo es una cadena y todos vivimos del turismo y la hostelería”.

Reconoce que los taxistas “nos sujetamos como podemos, aunque los autónomos ya no podemos aguantar más”. Gustavo Cabrillo manifiesta que durante los primeros meses más duros de la pandemia “el Gobiernos nos liberó del pago de autónomos”. “Después no redujo ese pago, pero este mes ya tenemos que pagar el cien por cien, y la situación no ha ido a mejor”, afirma el presidente, quien reclama más ayudas a las administraciones, por ejemplo, en facilidades a la hora de amortizar sus negocios.