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El suicidio volvió a ser en 2017 la primera causa de muerte externa en toda España, donde se contabilizaron 3.679 fallecidos por este motivo, un 3,1 por ciento más que en 2016. En Castilla y León el aumento fue del 1,4 por ciento, llegando a los 218 casos de suicidio.

En la provincia de Segovia, en cambio, el número de personas que se quitaron la vida descendió en 2017 un 14,3 por ciento, pasando de los catorce casos de 2016 a los doce del pasado ejercicio. La mayoría de los suicidas fueron hombres, con diez de los doce casos.

Respecto a las 218 muertes por suicidio que se contabilizaron en toda Castilla y León —155 hombres y 63 mujeres—, según el balance de mortalidad del Instituto Nacional de Estadística (INE), el ahorcamiento o estrangulamiento fue la opción más utilizada, con 102 casos. A continuación, como opciones más repetidas, se situaron el salto desde un lugar elevado, con 46 muertes; el ahogamiento o sumersión intencionada, con 23 casos; y el disparo con armas de fuego, con trece casos.

Otras diecinueve personas optaron por el envenenamiento como forma de suicidio: siete con drogas antiepilépticas, sedantes o psicotrópicas; dos con gases y vapores; uno con disolventes orgánicos o hidrocarburos y sus vapores; uno con narcóticos y psicodislépticos; y otros ocho con otras drogas, medicamentos y sustancias biológicas.

Asimismo, hubo cinco castellanoleoneses que se quitaron la vida al infligirse lesiones con un objeto cortante; siete que colisionaron intencionadamente el vehículo a motor en el que viajaban; y uno que se arrojó delante de un objeto en movimiento.

Por edades, la franja entre los de 50 a 54 años es la que más casos registró, con 24; seguida por la de 60 a 64 años, con 22; y la de 75 a 79 años, con 21 casos. Destaca que un chico menor de 15 años se quitara la vida el año pasado; y también que lo hicieran 34 personas mayores de 80 años, solo tres de ellas mujeres.