Dos clientas en el interior de una cafetería del centro histórico de Segovia, ayer lunes. / Kamarero
Publicidad

Gente, por momentos mucha gente, o al menos esa es la impresión que tienen algunos segovianos cuando transitan por zonas comerciales y de ocio como la calle de José Zorrilla, la Calle Real o la avenida del Acueducto, por citar solo algunos de los puntos de la ciudad donde la circulación de personas es más evidente, más si cabe con el estreno hoy lunes de la fase 2 de la desescalada en Segovia. Esther, vecina del barrio de Santa Eulalia, apunta que “se ve a muchos todavía sin mascarilla” y se muestra reticente a entrar en un bar o a sentarse en una terraza porque es persona de riesgo. Al mismo tiempo reconoce que es bueno que haya actividad comercial y se recuperen cotas de normalidad poco a poco “pero con seguridad”, apostilla.

Domingo, jubilado, mientras toma el sol en un banco del barrio del Cristo, una mañana un poco más fresca que las de días anteriores, comenta que sí, que los segovianos van saliendo cada vez más de sus casas, a veces sin respetar todavía las franjas reservadas para el paseo de los mayores de 70 años, vigentes en esta fase 2 y que son de diez de la mañana a doce del mediodía y entre las siete y las ocho de la tarde.

El resto de la población, incluidos niños, desde hoy pueden realizar actividad física no profesional en cualquier momento del día salvo los anteriores, aunque, como dice Domingo, “estamos todos mezclados, hay mayores que salen cuando no les toca y jóvenes que no respetan nuestros horarios”.

Los motivos de este ‘incumplimiento’ son variados: gestiones o compras matutinas que se prolongan, que muchos segovianos salen del trabajo a las siete de la tarde, etc.

Durante esta fase 2 los comercios y algunos establecimientos de servicios como peluquerías, ópticas, etc., tienen que mantener un horario de atención prioritario para mayores de 65 años. El sector lo está cumpliendo pero algunos comerciantes reconocen que “con cierta flexibilidad, porque si no hay nadie y viene un cliente, tampoco se les puede decir que vuelva en una o dos horas”, explica la responsable de una zapatería.

Leo, uruguayo que lleva viviendo en Segovia desde hace nueve años, apunta que la sensación de gentío puede ser engañosa y sostiene que en parte se debe, a que “en marzo las calles, sobre todo las comerciales, daban miedo, parecían salidas de una peli de zombies y, claro, por contraste ahora parece que somos muchos”. Por otra, añade, “los aforos son los que son, las tiendas son chiquitas, y la gente tiene que esperar en la calle”.

Un recorrido desde el barrio de La Albuera a la Plaza Mayor, muestra escenas que dan la razón a este joven. Fila de seis a ocho personas junto a la oficina de Bankia del primero, en la del Banco de Santander de José Zorrilla, en tiendas, sobre todo de alimentación pero no solo, de esa misma calle y hasta a la entrada de la sede provincial de la Agencia Tributaria, que también ha retomado hoy la atención presencial.

Por lo demás, la oferta comercial de la ciudad se ha apliado con la apertura de establecimientos del Centro ‘Luz de castilla’, al tiempo que se retomaba la totalidad de servicios y líneas del transporte público y la vigilancia de zonas ORA, teniendo en cuenta que la movilidad ha crecido exponencialmente a medida que Segovia avanzaba en la desescalada.

Los establecimientos del Centro Comercial ‘Luz de Castilla’ han abierto sus puertas con limitación de aforo también en zonas comunes. / Kamarero
Primer día de atención presencial en la sede de la Agencia Tributaria. / Kamarero

 

Hostelería

Para el sector de hostelería la principal novedad ha sido la posibilidad de reabrir los locales, bares y restaurantes, sin superar el 40 por ciento del aforo y sólo para servir en mesas no para atender en barra. No han sido todos los negocios de la ciudad los que han habilitado mesas en el interior pero sí la mayoría de los que ya habían abierto sus terrazas en las semanas anteriores y algunos nuevos que han decidido retomar la actividad. El resto, sobre todo los que tienen más personal y viven sobre todo del turismo, ha decidido esperar, como también la gran mayoría de hoteles, según fuentes del sector.

Javier Álvarez, de restaurante El Bernardino, una empresa familiar que va por la tercera generación en uno de los rincones con más encanto de la Calle Real, junto al mirador de la Canaleja, indica que han abierto el comedor por primera vez desde el 14 de marzo –la terraza la montaron en mayo– aunque ayer le dio más trabajo quitar cerca de 70 sillas y ponerlas en otro lugar que servir “alguna mesita, porque va muy despacio”.

Este mismo lunes ha recibido la noticia de que el Ayuntamiento ha denegado la ampliación de la terraza y se muestra contrariado con esta medida en un momento en el que tienen que hacer frente “a muchos gastos”.

Aunque de cara al fin de semana, el viernes tiene una reserva para 20 personas, recalca que su principal clientela antes de la crisis sanitaria eran madrileños, representantes de comercio, etc. por lo que hasta que no se permita el movimiento de una provincia a otra prevé poca actividad, “sin agobios”.

Agradece por otro lado, que los clientes de las últimas semanas “están siendo muy responsables” al mantener las medidas de seguridad e higiene que el restaurante, como no podía ser de otra forma, ha establecido siguiendo la normativa sanitaria.