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La Catedral acogió la celebración de la misa crismal que debía haberse celebrado en el marco del triduo pascual “pero suponía que ni el presbiterio ni los fieles podían participar en ella, lo cual empobrecía su gran significado”. Así comenzó el obispo de la Diócesis, D. César Franco, la homilía de una misa crismal cargada de simbolismo. Así, destacó la actualidad y capacidad para generar esperanza de la Palabra de Dios.

Esta festividad en la que los sacerdotes renuevan sus promesas ante el ministerio, que debió celebrarse durante el triduo pascual y que suele situarse en el Jueves Santo, fue retrasada ‘sine die’ por el obispo de Segovia debido a la pandemia de coronavirus que en esos momentos azotaba a España.

Durante la celebración, Franco hizo hincapié en el significado de esta celebración y del crisma, destacando que el hombre ofrece los dones recibidos de Dios y Dios se los devuelve convertidos en. “Hoy traemos el aceite para ungir a enfermos y catecúmenos; traemos el crisma para consagrar altares, templos, vasos sagrados, y, sobre todo al hombre y a la mujer, las más excelsas de las criaturas que, gracias a la unción, se convierten en custodios y sacerdotes de la creación”, aseguró para subrayar que “un poco de aceite” puede realizar tales prodigios “porque a través del crisma (que significa unción) actúa Cristo, que es el Ungido”.

“El Espíritu del Señor (dice Isaías) está sobre mí porque el Señor me ha ungido. Profetiza la llegada del Ungido, enviado para anunciar la buena nueva a los que sufren. Vendará corazón desgarrados, consolará a los afligidos, y cambiará en luto en perfume y el abatimiento en cánticos”. ¿No son actuales estas palabras? ¿Acaso no necesitamos que Dios nos reconforte, nos aliente, sane nuestras heridas y nos acompañe en el luto?, se ha preguntado Monseñor Franco. “Lo hemos visto en este tiempo dramático en que tantas personas han sufrido y muerto en soledad. Pero, aunque no hubiéramos sufrido la pandemia, ¿acaso el hombre no es un ser herido junto al camino por donde pasa el buen samaritano? Necesitamos vocaciones para buenos samaritanos, los sacerdotes de Cristo”, añadió.

En este día en el que los sacerdotes de la Diócesis han renovado las promesas de su ministerio, el obispo aseguró que “nosotros, sacerdotes de la nueva alianza, siempre tendremos en nuestras manos el crisma de la salvación y el óleo de la alegría definitiva”.