Alhondiga Expo Juan Ferrete Entre Luces Sombras KAM7389
El artista Juan Ferrete, junto a una de las fotografías que expone en La Alhóndiga. / Kamarero

Como los pioneros del arte de la fotografía, el artista Juan Ferrete se ha enfundado el traje de químico, alquimista y artesano para materializar ‘Entre luces y sombras’, el título con el que ha bautizado la exposición que puede verse en La Alhóndiga hasta el 20 de febrero.

Este ingeniero industrial y profesor de instituto en la provincia de Alicante, explora las técnicas fotográficas del siglo XIX, de manera que las 56 obras que muestra en Segovia las ha realizado sin cámaras fotográficas y con revelados artesanales.

Entre luces y sombras’ tiene temática botánica y, de hecho, cuenta con obras en las que utilizó plantas de la vegetación de Segovia. Otras pertenecen al litoral mediterráneo y, gran parte de ellas, son capturas llevadas a cabo en la Residencia de Artistas ‘El Núcleo’, en El Espinar, en colaboración con la Fundación SZ, de Sara Záldivar.

En estas obras no ha empleado procesos de postproducción. Todas ellas han sido reveladas de forma artesanal, obteniendo un resultado único y, en parte, impredecible.

Frente a un mundo que considera tecnológico en exceso, y donde la inmediatez de los resultados impera frente al trabajo artesano y pausado, la exposición pretende ser una mirada atrás a los orígenes de la fotografía. Así, hay en ella fotografía estenopeica, porque en lugar de utilizar una cámara fotográfica emplea una lata para capturar imágenes, un procedimiento que se basa en el principio de la cámara oscura.

La técnica de fotogramas —estampaciones sobre papel fotosensible en el interior del laboratorio— fue descubierta en 1842 por W. H. Fox Talbot aunque se popularizó con las obras del artista visual Man Ray. En la exposición de La Alhóndiga, el autor presenta una amplia colección de fotogramas botánicos, jugando con el contraste de los blancos y los negros, de los positivos y negativos, de las simetrías y de la armonía compositiva.

Utiliza también cianotipia. En 1840, la botánica Anna Atkins buscaba una técnica más precisa y detallada que el dibujo a mano alzada para representar las algas que estaba estudiando. Por aquel entonces, un científico llamado John Herschel descubrió un reactivo fotosensible que reaccionaba virando a un color azul con los rayos ultravioletas. Con él se conseguían imágenes muy nítidas y capaces de captar pequeños detalles. Cuando Atkins tuvo conocimiento de este descubrimiento, lo utilizó para ilustrar un libro sobre clasificación de algas, convirtiéndose de esta forma en la primera mujer fotógrafa.

La técnica más desconocida de todas las expuestas es la de antotipia, también una de las más curiosas, porque las fotografías son creadas empleando el jugo de espinacas, de un puñado de aceitunas, de una col lombarda o de moras trituradas, entre otros vegetales. Descubierta en 1842 por John Herschel, utiliza las propiedades fotosensibles que tienen muchos vegetales para crear estampaciones al sol, cuya exposición a los rayos de luz puede variar desde unas cuantas horas a varios días, según los casos. El resultado son unas fotografías efímeras, cuya imagen se pierde si se expone a la luz.

El visitante encontrará otras dos técnicas del XIX: Los luminogramas, estampaciones sobre papel fotosensible, muy parecidas a los fotogramas pero, en esta ocasión, se utiliza la luz del sol para el quemado del papel y no necesita líquido revelador, y el fotograma coloreado con acuarela, en la que los japoneses fueron pioneros para sus escenas cotidianas.

El artista explica el porqué del uso de estas técnicas: “en mis series botánicas, pretendo mostrar la delicadeza del entorno natural bajo una nueva luz, otorgando al espectador una percepción sensitiva alejada de la abstracción pero, a su vez, compleja y cercana a la belleza natural de la armonía de las formas de la naturaleza”.