Beatriz Escudero, con cara seria, conversa con Francisco Vázquez y Miguel Ángel de Vicente. / ROCÍO PARDOS
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En la sede del Partido Popular de Segovia se vivía anoche una sensación de alegría contenida e incluso de decepción según a quien se mirara. Mientras unos sonreían otros torcían el gesto según iban apareciendo en la pantalla los últimos datos del escrutinio. A la espera de que Pablo Casado hiciera una valoración en Madrid, los principales representantes del partido en Segovia se reunían en una sala de la sede provincial. De allí entraba y salía, la presidenta del PP de Segovia, Paloma Sanz (senadora), así como Jesús Postigo y Pablo Pérez que han sido elegidos diputado y senador, respectivamente. También se encontraba el secretario autonómico del PPCyL, Francisco Vázquez, así como José Mazarías y Miguel Ángel de Vicente.

Los resultados electorales han dejado un sabor agridulce entre los populares segovianos.

Por un lado celebraban volver a ser el partido más votado por los segovianos, con el 33,05 por ciento de los votos, siete puntos más con respecto a los resultados de las Elecciones Generales del 28 de abril al Congreso de los Diputados. También se aferraban a los primeros indicadores del Senado que con el 86 por ciento del voto escrutado daba al partido azul tres puestos en la Cámara Alta.

Pero la diferencia de un millar de votos que ha dejado a los populares segovianos sin poder lograr el segundo diputado y el tirón que ha tenido en el ámbito nacional y en el provincial Vox, dolía y se notaba.

No haber podido remontar y volver a tener dos escaños como en 2016, generaba decepción entre los militantes reunidos pero para muchos era más sangrante porque Beatriz Escudero se quedaba sin tener puesto parlamentario. La número dos de la lista al Congreso en esta cita de 10 de noviembre ha sido senadora en la novena legislatura y diputada nacional en las cuatro últimas.

En todo caso, la mayor sorpresa entre los populares segovianos la provocaban los resultados alcanzados en esta provincia por Vox. Alucinante, increíble, sorprendente e incluso preocupante eran los adjetivos que ayer se pronunciaban en el PP ante el apoyo que ha tenido Rodrigo Jiménez.