Manifestación de los peluqueros segovianos en la Plaza del Azoguejo. / KAMARERO

La fina lluvia se adueñaba de la atmósfera en la plaza del Azoguejo como los estragos de la pandemia empapan a un sector esencial, así designado por las autoridades sanitarias. Aún no eran las 12 del mediodía y más de 120 peluqueros segovianos habían dejado sus salones para tomar la palabra en la zona neurálgica de la ciudad y demostrar su descontento.

La estampa, fundamentalmente femenina, sirvió para reivindicar un mejor trato fiscal por parte de las instituciones como un apoyo necesario para sobrevivir a la pandemia y aguantar hasta que escampe. También para echar de menos a los que ya cerraron y no volverán a abrir: cerca de una veintena de peluquerías ha bajado la persiana desde que el Covid-19 se adueñara del presente y otras muchas amenazan con hacerlo ante un nuevo parón.

En los albores de la manifestación, muchos peluqueros -separados escrupulosamente por la distancia de seguridad- no se conocen entre ellos, pero saben el nexo que les trajo hasta allí. “La chica del chaleco y la mascarilla roja. Ella es la que ha montado todo esto”. Es Míriam López, una peluquera con un negocio en Segovia que lanzó la caña durante los meses duros de confinamiento y agitó a un gigante dormido. Su grupo en Facebook, apoyado por la plataforma nacional Creer en Nosotros, que no tiene adscripción política alguna, ha desembocado en un fluido grupo de WhatsApp que será difícil silenciar.

Justo cuando se cumplían las 12 de la mañana, el grupo compartió un comunicado e hizo un diagnóstico del sector: una reducción de ingresos que amenaza la supervivencia de sus negocios y de sus trabajadores en un sector con 150.000 empleos directos en España. “Estamos haciendo todo lo posible por continuar abriendo nuestros negocios, siguiendo las recomendaciones para que todos pasemos esta pandemia. Eso sí, necesitamos comprensión y apoyo para salir adelante”.

Agravio comparativo

Los cánticos enviaban un mensaje nítido: “No podemos más, IVA reducido ya”. La cuestión de este impuesto indirecto es vital para el sector. Hacienda aplica a las peluquerías el tipo general, del 21%, desde 2012. Supuso entonces una subida drástica de 13 puntos –hasta ese momento tenía el 8%- y los manifestantes denuncian un “agravio comparativo” respecto a otros sectores que tributan al 10% como floristerías, gimnasios o cines.

Las peluqueras –el 85% del sector está constituido por mujeres autónomas- exigen al Gobierno central que cumpla su compromiso y rebaje un impuesto que supuso a nivel nacional el cierre de 8.000 peluquerías. Ante el impacto tan fuerte de la pandemia, el sector cree que el 40% de los salones actuales corren el riesgo de bajar sus persianas.

La paradoja es clara: el sector de las peluquerías, considerado de primera necesidad en la primera declaración del estado de alarma, el 14 de marzo, tiene una fiscalidad “de servicio de lujo”. Los peluqueros lamentan esa “contradicción que refleja nuestra realidad” y tiran de ironía para recordar la cascada de memes que circularon por las redes sociales ridiculizando las visitas a la peluquería como algo imprescindible. “Comprendimos que sí, que la higiene era un tema importante para determinada población que no podía hacerlo sola. Ahí estuvimos y lo hicimos”, reivindicaba el comunicado.

La crisis ha hecho estragos en el sector segoviano. Los cierres de salones se concentran sobre todo en locales recién abiertos o en peluqueros de avanzada edad. Por mucho que el sector garantiza el escrupuloso respeto a las exigencias sanitarias para evitar contagios y no registra brote alguno en la provincia, la merma de clientes se ha notado. No solamente en el aforo de los locales, sino en los tiempos necesarios para desinfectar el lugar entre que sale un cliente y entra otro. El resumen es que los peluqueros trabajan el mismo tiempo –o más- para atender a menos clientes y lo hacen cobrando el mismo precio.

Un invierno malo

Tras la lectura del comunicado, Elena Martín subrayó que la bajada del IVA ayudaría a muchos salones a seguir con las tijeras en marcha. “Estamos pasando por momentos muy malos, como todo el mundo, pero estamos intentando salir adelante”. Además, el sector segoviano vaticina malos tiempos. “Se nos presenta un invierno muy malo porque no tenemos eventos. Los aforos han quedado bastante reducidos y no se puede trabajar como trabajábamos antes. Nuestra facturación ha caído, el que menos, un 30%”.

El asunto del IVA no es baladí, pero la peluquería se ha visto muy afectada por el barbecho de un 2020 muy escaso en cuanto a bodas y comuniones. Estas celebraciones suponen hasta el 80% de la facturación de muchos negocios en la época de verano y primavera. Como ocurre con la floristería, tanto o más dañada por la falta de celebraciones privadas y eventos populares como las romerías. Pero el sector reivindica que mientras ese sector tributa al 10%, ellos deben hacerlo al 21%.

A ello se añade el elemento psicológico, crucial en el cliente. “Muchos van con miedo, sobre todo la gente mayor. Algunos te piden que les atiendas exclusivamente a ellos, con la peluquería cerrada. Con todas las medidas de seguridad que tenemos, van tranquilos”, asegura Martín, que pide a la sociedad “acostumbrarse a unas nuevas normas”. En una provincia con unos 200 centros, el músculo de la manifestación exige ser tenido en cuenta.

Pasan los minutos, la protesta continúa y la lluvia, que sigue cayendo con la misma finura y frecuencia, ya deja huella en la ropa. Gota a gota. Como el IVA. Y en la tarde, arreció: llegó el vendaval, el gran temor de muchos.