gas radon
El gas radón es un elemento químico vinculado a la degradación radioactiva del uranio.

La Consejería de Sanidad instalará en Segovia medidores de gas radón con el objetivo de elaborar, a lo largo de 2021, 2022 y 2023, un mapa descriptivo de los niveles de gas radón en Castilla y León y evaluar la potencial exposición a este elemento químico. De este modo, en la provincia de Segovia se van a instalar 184 medidores individuales en viviendas particulares, de 162 localidades y núcleos de población de la provincia, pertenecientes a 133 ayuntamientos.

Desde la Delegación Territorial se ha solicitado la colaboración de los titulares de las alcaldías para determinar en cada municipio las viviendas que han de acoger el medidor correspondiente. El personal facultativo del Servicio Territorial de Sanidad será el encargado de contactar con cada ayuntamiento para conocer la vivienda elegida, instalar en la misma el aparato de medición y transcurridos 90 días, recogerlo para evaluar los resultados.

El objetivo es establecer un sistema de vigilancia y seguimiento que permita, por un lado, determinar su presencia territorial y, desde esa información, reducir el potencial riesgo poblacional ante su exposición, ya que las medidas a adoptar para protegerse son sencillas. Estos equipos recogerán datos y mediciones durante tres meses en cada ubicación, con el fin de comprobar las concentraciones de radón y definir su posible presencia en cada área de la Comunidad y evaluar el peligro.

Con esta información se podrá, en el marco de la normativa nacional y europea al respecto, identificar los términos municipales en los que se estima un nivel de riesgo ‘no despreciable’, al objeto de aplicar en los inmuebles situados en esos municipios las medidas que, recogidas en el vigente Código Técnico de Edificación, facilitan la limitación de la exposición ocupacional interior al gas radón procedente del terreno.

El fin no es otro que, además de dar a conocer la puesta en marcha de este sistema de medición y control, insistir en el recordatorio a la población castellana y leonesa de que los riesgos para la salud del radón, si bien existen, son evitables adoptando una serie de iniciativas: airear a menudo sótanos y plantas bajas; eliminar grietas en paredes y muros, especialmente de sótanos; proteger juntas de construcción; proteger canalizaciones de agua corriente; proteger canalizaciones de gas; y proteger desagües.

El gas radón es un elemento químico vinculado a la degradación radioactiva del uranio y está presente de forma natural en suelos y rocas; su concentración -y por tanto el riesgo para la salud- ocurre en el interior de lugares cerrados, en donde se acumula filtrándose especialmente desde las formaciones geológicas situadas bajo las edificaciones, a través de grietas o huecos en paredes, juntas, desagües, conducciones, etc.