Mariano Carabias, María Gris, el concejal Ángel Galindo y Felipe Arroyo, junto a los murales centrales. / Kamarero
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En pleno centro de la ciudad, y en una de las zonas de Segovia con mayor densidad de edificios, en el barrio de Santo Tomás pero muy cerca de la calle comercial de José Zorrilla se encuentra en Jardín Botánico, un espacio “donde convive el arte con la naturaleza, con unas características que lo convierten en único”, explica el concejal de Medio Ambiente, Ángel Galindo, muy satisfecho con el trabajo que se ha desarrollado en los últimos meses para restaurar los murales de 1995 y para acondicionar y mejorar otros equipamientos de este recinto.

Esta mañana, mientras un grupo de niños, perteneciente a uno de los campamentos urbanos del programa ‘Segovia Educa en Verde’ del Ayuntamiento de Segovia, participaba de una de las actividades en este jardín, el edil y portavoz de IU explicaba allí mismo las actuaciones realizadas y las posibilidades didácticas y educativas que ofrece.

Lo hizo acompañado del coordinador de Educación Ambiental del Ayuntamiento, Felipe Arroyo, de la educadora ambiental, ingeniero agrónomo y licenciada en Ciencias Ambientales María Gris Maroto, y del artista Mariano Carabias que ha sido el encargado de restaurar los murales desde el pasado otoño.

La inversión conjunta en las intervenciones realizadas suma 72.000 euros, a la que hay que sumar otros 4.000 para la edición del libro ‘Una visita al Jardín Botánico de Segovia. Centro de biodiversidad urbana’, del que son coautores Gris y Arroyo.

Potencial

El concejal insiste en que el Jardín Botánico de Segovia es un espacio de disfrute para toda la ciudadanía pero, además, la biodiversidad que contiene, lo convierte en un lugar con gran potencial educativo.

Galindo asegura que el objetivo del equipo de gobierno municipal con las mejoras realizadas están en la línea de continuidad de la política de regeneración y restauración de zonas verdes en el municipio.

Poner en valor la naturaleza urbana es otro de los aspectos que ha destacado Arroyo, que fue uno de los artífices de la recuperación del Botánico segoviano a mediados de los años noventa del siglo pasado, junto al ingeniero jefe de Parques y Jardines del Ayuntamiento, Leopoldo Yoldi.

Admitió ayer este coordinador municipal de Educación Ambiental que para los técnicos municipales la recuperación de los murales y el acondicionamiento de bancadas de plantas arbustivas, muy deterioradas por el efecto de los fenómenos meteorológicos, al encontrarse a la intemperie, y por el uso continuado, es “emocionante, como siempre que se trabaja en el Botánico”.

En este sentido, aseguró que de alguna forma hay que considerar que se trata de dar continuidad al Jardín Botánico que nació en el siglo XVIII como iniciativa de la Real Sociedad Económica de Amigos del País. “Nos creemos un poco valedores de llevar la didáctica y la pedagogía de lo verde y de lo vivo de la ciudad y ponerlo a disposición de los pequeños y de los mayores en un sitio como este, en el centro de la ciudad, rescatado probablemente en su momento de ser un aparcamiento o una zona residencial y entregado a todos”, añadió.

Para Arroyo, un jardín botánico no tiene que contener especies exóticas, como pueda pensarse por otros referentes, sino que, como ocurre en este caso, las protagonistas son las especies de los ecosistemas de la provincia de Segovia, de la llanura al bosque de montaña.

El actual Jardín Botánico de Segovia es resultado del proyecto de Yoldi y de él mismo, que recogieron el testigo de otros dos artífices de las décadas anteriores, Federico Coullaut (arquitecto municipal) y Joaquín Ibarrondo (aparejador).

Por su parte, María Gris considera que la principal misión de este espacio verde es didáctica porque “primero hay que conocer bien algo para valorarlo y defenderlo”.

La coautora del libro indica que aunque es un jardín con una extensión relativamente pequeña –6.080 metros cuadrados– y con algunos condicionantes se pueden identificar ecosistemas siguiendo también los desniveles del terreno, comenzando en la zona llana, junto a la entrada principal (por la calle de Santo Tomás), con el encinar y el quejigar a un lado y pino xerófilo (como el del ‘Mar de Pinares’ segoviano) y sabinar en otro, para continuar con especies de jardín urbano, las más utilizadas en jardinería y, a medida que se gana altura: pino silvestre o de Valsaín y, por último, el hayedo en la zona más alta.

Hay también una representación del sistema agrario, con vides y frutales y un pequeño trozo de huerta, junto a la caseta de los jardineros, sin olvidar, también junto a la entrada principal, los parterres con plantas culinarias o condimentarias y medicinales y flora auxiliar.

En total hay 72 especies de arbolado, 102 de arbusto, 12 trepadoras y 3 tapizantes, sin contar la flora auxiliar, medicinal y culinaria.

En el apartado artístico, destaca el gran mural cerámico situado en el centro antes de alcanzar la parte alta del jardín una interpretación conceptual a través de cinco escenas sobre la relación del hombre con la naturaleza: la domesticación de los animales, la ganadería, la agricultura, la silvicultura y, por último, el ocio, como relación actual del hombre con la naturaleza, además de las demás.

En los muros laterales, las escenas esgrafiadas son portadores de agua, caza y fauna relacionada con los ríos y riberas.

En todos ellos se ha intervenido para restaurar cerámicas y eliminar suciedad, líquenes y verdín, así como pintadas. Carabias ha tapado grietas y repintado elementos de color debilitados por el paso del tiempo, además de reponer algunas piezas rotas y eliminado el salitre incrustado en la ‘fuente de la vida’. La inversión ha superado los 24.000 euros.

Las actuaciones en bancadas y albardillas ascienden a 48.000 euros, por lo que todas las mejoras ascienden en total a 72.000.

Un compendio sobre el Botánico

El Ayuntamiento ha editado el libro ‘Una visita al Jardín Botánico de Segovia. Centro de Biodiversidad Urbana’, trabajo de María Gris y Felipe Arroyo que recopila datos, reseñas, documentos y los elementos vegetales y ornamentales de este espacio verde del centro de la ciudad.

Se trata de una publicación de carácter didáctico, una edición no a la venta que la Concejalía de Medio Ambiente ha distribuido en bibliotecas, que se llevará a los centros escolares del municipio y a otros focos de interés en los temas medioambientales.

Gris ha explicado que el libro incluye también información sobre los elementos relacionados con el agua o el ‘hotel’ de insectos ubicado en el jardín, así como un calendario “con lo que está especialmente bonito en cada época del año” y la propuesta de un paseo didáctico que puede ampliarse a la ciudad o a la provincia para descubrir los ecosistemas en él representados, así como dos interesantes y entretenidos anejos.